Miles de personas se movilizaron este sábado en distintas ciudades de Francia en respuesta a la convocatoria de los chalecos amarillos y agrupaciones estudiantiles, en un clima de máxima tensión tras los incidentes registrados hace una semana.
El gobierno de Emmanuel Macron, que dejará el poder en mayo, intentó evitar nuevos episodios de caos con un masivo despliegue policial y la prohibición de varias manifestaciones.
En Lyon, la tensión se hizo sentir desde temprano: las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos para dispersar a un grupo de unas 150 personas que intentaban bloquear el tránsito en una zona donde las autoridades habían prohibido concentraciones.
Según el ministro del Interior, Laurent Nuñez, hasta la tarde no se habían registrado incidentes graves, aunque hubo 135 detenidos y se incautaron objetos como bolas de metal, fuegos artificiales y hasta una katana.