Las autoridades de Ucrania denunciaron este domingo nuevos ataques rusos que dejaron al menos tres muertos y varios heridos en distintas regiones del país, en medio del alto el fuego impulsado por Estados Unidos que buscaba reducir la escalada militar entre ambas partes.
Según reportaron funcionarios ucranianos, las víctimas fatales se registraron en las regiones de Zaporiyia, Jersón y Dnipropetrovsk, donde también hubo daños materiales y civiles afectados por bombardeos y ataques con drones. La situación volvió a encender las alarmas sobre la fragilidad de la tregua y la continuidad del conflicto armado en territorio ucraniano.
En Járkiv, uno de los puntos más golpeados por la ofensiva rusa desde el inicio de la guerra, un dron impactó contra un edificio residencial de nueve pisos. El ataque dejó ocho personas heridas, entre ellas dos menores de edad, mientras los equipos de emergencia trabajaban para asistir a los vecinos afectados.
El parte militar difundido por Kiev indicó que durante las últimas 24 horas se registraron cerca de 150 enfrentamientos en distintos sectores del frente de batalla. Además, las autoridades denunciaron una intensa ofensiva aérea con miles de drones kamikaze y ataques dirigidos tanto contra posiciones militares como contra zonas pobladas.
Uno de los episodios más graves ocurrió en Dnipropetrovsk, donde un dron alcanzó un vehículo de rescate y dejó herido a un conductor de 23 años. En la misma región, una niña de tres años debió ser hospitalizada tras otro bombardeo, en un contexto marcado por el impacto de la guerra sobre la población civil.
Mientras Ucrania denuncia incumplimientos al cese al fuego, desde Moscú sostienen que las tropas rusas respetan la tregua acordada y responsabilizan a Kiev por nuevos ataques con drones sobre territorio controlado por Rusia. El Kremlin aseguró haber derribado decenas de dispositivos lanzados por Ucrania durante la noche.
Por su parte, la Fuerza Aérea ucraniana afirmó haber interceptado varios drones de largo alcance lanzados desde territorio ruso. Entre ellos identificó aparatos de tipo Shahed, utilizados frecuentemente en ataques contra infraestructura y ciudades ucranianas desde el comienzo de la invasión.
La continuidad de los combates en zonas estratégicas como Pokrovsk, Guliaipole y Kostiantynivka refleja las dificultades para sostener una tregua duradera. Aunque la mediación internacional buscó abrir una instancia de desescalada, sobre el terreno los ataques y enfrentamientos continúan casi sin pausa.
El conflicto entre Rusia y Ucrania sigue generando preocupación a nivel mundial por el impacto humanitario y la falta de avances concretos hacia una solución diplomática. Mientras tanto, miles de civiles permanecen expuestos a bombardeos, desplazamientos y cortes de servicios básicos en distintas regiones afectadas por la guerra.