La empresa Contemax Group SRL fue clausurada ayer en Salta tras detectarse graves irregularidades ambientales en sus instalaciones de la zona sureste de la ciudad. La medida preventiva se aplicó luego de que inspecciones municipales constataran el vertido de residuos en una laguna cercana al barrio Justicia y la existencia de una conexión clandestina que arrojaba aceites y combustibles al canal Tinkunaku.
Según informaron desde el Municipio Capital, la clausura se decidió tras una serie de denuncias de vecinos preocupados por el impacto ambiental y la contaminación de espacios naturales. En la inspección se verificó que uno de los depósitos de la empresa funcionaba como lavadero de vehículos sin autorización, conectando directamente al canal y provocando la filtración de hidrocarburos que representan un riesgo grave para la salud y el ecosistema local.
Además, se constató que Contemax no contaba con el Certificado de Aptitud Ambiental (CAAM), requisito obligatorio para operar en actividades de gestión de residuos. La firma había sido notificada hace casi cuatro meses para iniciar los trámites correspondientes, pero nunca presentó la documentación ni solicitó prórroga, lo que agravó la situación y permitió que se aplicara la clausura preventiva.
El historial de la empresa suma antecedentes preocupantes. En agosto del año pasado, durante una alerta por viento zonda, un incendio afectó a vecinos de Ampliación 20 de Junio. En esa oportunidad, se denunció que la empresa había acumulado material inflamable de manera irregular, generando un relleno sanitario no autorizado que facilitó la propagación del fuego. Ese hecho generó la intervención del intendente Emiliano Durand y del Ministerio Público Fiscal, quienes habían solicitado la suspensión inmediata de las actividades de Contemax.
Los vecinos de la zona sureste manifestaron su alivio por la clausura, pero advirtieron que seguirán atentos a cualquier actividad ilegal que pueda afectar la laguna y el canal Tinkunaku, espacios de importancia ambiental y recreativa para la comunidad local. Por su parte, las autoridades municipales aseguraron que se profundizarán las inspecciones para prevenir nuevos vertidos y garantizar el cumplimiento de la normativa ambiental en Salta.
El caso pone nuevamente en evidencia la necesidad de un control más estricto sobre empresas de gestión de residuos y la importancia de contar con certificados y habilitaciones que garanticen operaciones seguras. Mientras tanto, la zona sureste de la capital permanece bajo vigilancia ambiental, con controles periódicos y sanciones posibles para quienes incumplan la ley.
Con esta clausura, Contemax enfrenta ahora un proceso administrativo y posibles sanciones por daño ambiental, mientras se analiza el impacto de los vertidos en la laguna y en el canal Tinkunaku, donde los especialistas ya alertaron sobre los riesgos de contaminación de agua y suelo.