El Gobierno nacional avanzó en una modificación significativa dentro del Directorio de YPF al designar a Manuel Adorni como director titular clase A con Acción de Oro, en representación del Estado. El jefe de Gabinete reemplazó en ese rol a Guillermo Francos, en una decisión que quedó formalizada durante la última reunión del órgano directivo de la petrolera.
El cambio se enmarca en un proceso de reordenamiento de la estructura de conducción de la empresa energética más importante del país, donde el Estado mantiene el control accionario con el 51% de las acciones y conserva facultades de veto sobre decisiones estratégicas. En ese esquema, la figura del director titular clase A resulta central para canalizar los intereses públicos dentro de la compañía.
Desde el entorno oficial se aclaró que Adorni no percibirá honorarios adicionales por su nueva función en YPF. Continuará cobrando exclusivamente su salario como ministro coordinador, que ronda los 5.900.000 pesos brutos mensuales. La decisión apunta a sostener el criterio aplicado a otros funcionarios que ocupan cargos en empresas con participación estatal.
Guillermo Francos, en tanto, no quedó afuera del Directorio. Tras dejar su lugar como representante principal del Estado, pasó a desempeñarse como director clase D, categoría reservada para accionistas minoritarios y representantes del sector privado. Su reubicación se produjo luego de la salida de José Rolandi, quien presentó su renuncia por motivos personales, al igual que Eduardo Rodríguez Chirillo.
La reorganización también incluyó la incorporación de Martín Maquieyra, exlegislador nacional, en cumplimiento de acuerdos políticos que formaron parte de las negociaciones recientes dentro del oficialismo. Con estos movimientos, el Directorio quedó conformado por una combinación de funcionarios del actual Gobierno y representantes de otros sectores vinculados a la actividad empresarial.
El rol que ahora ocupa Adorni no es meramente formal. La Acción de Oro otorga al Estado herramientas decisivas para influir en cuestiones sensibles como cambios en el estatuto, eventuales fusiones, venta de activos estratégicos o modificaciones en la orientación general de la empresa. Por eso, la designación fue leída como una señal política clara sobre el control y la supervisión de la petrolera.
En medio de los cambios, volvió a instalarse el debate sobre los honorarios que perciben los integrantes del Directorio de YPF. Francos salió a desmentir versiones que hablaban de sueldos millonarios y aseguró que mientras fue jefe de Gabinete no cobró ingresos adicionales por su función en la compañía. Ahora, al asumir un rol distinto, reconoció que correspondería una remuneración, aunque calificó de “ridículas” las cifras que circularon públicamente.
La Asamblea de Accionistas de YPF había aprobado en abril de 2024 un presupuesto global para honorarios del Directorio superior a los 10 mil millones de pesos, con estimaciones teóricas de pagos mensuales elevados para las máximas autoridades. Sin embargo, desde el ámbito estatal remarcan que los funcionarios que representan al Gobierno no perciben esos montos, ya que mantienen únicamente sus salarios públicos.
Los cambios en la conducción fueron comunicados oficialmente tanto en el mercado local como en el exterior, incluyendo la Bolsa de Nueva York, donde la empresa cotiza. De esta manera, quedó formalizada la nueva composición del Directorio, con Adorni como principal representante estatal y Francos, junto a otros nombres, dentro del grupo de directores clase D.
Este reordenamiento se produce en un contexto de definiciones estratégicas para YPF, atravesado por debates sobre inversión, producción energética y el rol del Estado en empresas clave. La nueva conformación del Directorio abre una etapa en la que el equilibrio entre intereses públicos y privados vuelve a estar en el centro de la escena, con impacto directo en el futuro de la compañía y del sector energético argentino.