La crisis económica sigue impactando de lleno en las pequeñas y medianas empresas y, en ese contexto, Marixa Balli anunció que cerrará los locales de su marca de calzado como consecuencia de la fuerte caída del consumo y el aumento sostenido de los costos. La empresaria explicó que atraviesa el momento más complejo desde que inició su emprendimiento y que la decisión busca evitar un deterioro mayor del negocio.
Balli, propietaria de la marca Xurama, relató que durante los últimos meses la actividad comercial se volvió cada vez más difícil. La merma en la circulación de clientes y la baja en las ventas terminaron por empujarla a replantear toda su estructura. “Fue el peor año”, reconoció, al describir un escenario que considera inédito desde que comenzó a trabajar en el rubro.
Según explicó, uno de los principales factores que incidieron en la decisión fue la retracción del consumo, incluso en zonas donde históricamente el movimiento era constante. La empresaria sostuvo que la gente compra menos, compara más y prioriza gastos básicos, dejando en segundo plano productos que antes formaban parte de su consumo habitual.
Ante este panorama, Balli anticipó que avanzará con el cierre progresivo de sus locales y la rescisión de contratos comerciales. Aunque aclaró que intenta sostener parte del personal, admitió que mantener locales grandes ya no resulta viable en el contexto actual. La caída de las ventas, sumada a los costos fijos, volvió insostenible el esquema que venía funcionando desde hace años.
Como parte de esta etapa de transición, la empresaria señaló que mantendrá un espacio reducido, enfocado principalmente en liquidaciones, mientras define los próximos pasos de su actividad. La intención es cerrar el ciclo del negocio tal como se conoce hoy y abrir la puerta a un cambio de rubro en el corto plazo.
Balli también se refirió al clima social y al impacto anímico que percibe en los consumidores. Según su visión, el malestar económico influye directamente en las decisiones de compra y genera un freno generalizado en el consumo. “La gente, cuando puede, compra y disfruta, pero hoy eso casi no pasa”, expresó al describir la situación.
El anuncio de la empresaria se suma a una larga lista de comerciantes y dueños de pymes que advierten sobre un escenario cada vez más adverso. La combinación de inflación, pérdida del poder adquisitivo y caída de ventas obliga a muchos a reducir estructuras, cerrar locales o redefinir por completo sus proyectos.
Pese a la dureza del momento, Balli se mostró con expectativas de que la situación pueda revertirse. Señaló que espera una mejora que permita reactivar el consumo y devolverle previsibilidad a quienes sostienen negocios en un contexto de incertidumbre constante. Mientras tanto, el anuncio del cierre de sus locales funciona como un reflejo del delicado momento que atraviesa el sector comercial en Argentina.