A un mes de la eliminación del arancel de importación del 8% para celulares, los precios en Argentina apenas registraron variaciones y, en muchos casos, incluso subieron. La medida, que implicaba una reducción impositiva directa sobre equipos importados, generó expectativa entre los consumidores, pero el impacto en el mostrador fue mucho más limitado de lo esperado.
Hasta mayo de 2025, el arancel era del 16%, por lo que la rebaja representó una disminución de ocho puntos porcentuales en el costo de importación. En teoría, ese alivio debía reflejarse en descuentos cercanos al 7% en el precio final. Sin embargo, la realidad del mercado mostró un comportamiento dispar y lejos de una baja generalizada.
Un relevamiento sobre 320 modelos de distintas marcas evidenció que solo 92 equipos redujeron su precio, mientras que 108 aumentaron y 118 se mantuvieron sin cambios. Es decir, la mayoría de los celulares no trasladó el beneficio impositivo al consumidor final.
Las principales bajas se detectaron en revendedores de plataformas online, donde el promedio de reducción fue del 2,1%, muy por debajo de lo proyectado. Dentro de ese segmento, los modelos de Apple fueron los que mostraron los recortes más notorios, con disminuciones que en algunos casos alcanzaron el 6,5%.
En contraste, equipos de Samsung y Motorola registraron bajas más moderadas, mientras que Xiaomi sorprendió con aumentos en varios modelos, pese al nuevo esquema arancelario.
El comportamiento del mercado generó malestar entre consumidores que esperaban una caída más clara en los valores. En redes sociales y foros de tecnología, usuarios señalaron que algunos dispositivos incluso subieron hasta 50 mil pesos en pocas semanas, lo que alimentó dudas sobre el verdadero alcance de la medida.
Desde el sector comercial explican que la baja fue “amortiguada” por distintos factores. En primer lugar, muchas empresas ya habían aplicado promociones o ajustes previos anticipándose a la quita del arancel, por lo que el margen para nuevas reducciones era menor. Además, parte del stock que actualmente se vende ingresó al país cuando todavía regía el arancel más alto, lo que limita el traslado inmediato del beneficio.
Otro elemento clave es la estructura impositiva argentina. Aunque se redujo el arancel de importación, la carga tributaria total sobre un celular sigue siendo elevada, incluyendo IVA e impuestos internos. Eso hace que la incidencia del 8% eliminado no impacte de forma lineal sobre el precio final que paga el usuario.
El contexto internacional también juega su parte. La creciente demanda de memorias y microcomponentes para la industria de la inteligencia artificial presiona la cadena global de suministros. La competencia por chips y piezas estratégicas encarece costos de producción y limita la posibilidad de trasladar reducciones al consumidor en mercados como el argentino.