Tras más de 420 días sin información oficial sobre el paradero de Nahuel Agustín Gallo, gendarme argentino desaparecido de manera forzada en Venezuela, su esposa, María Alexandra Gómez, volvió a expresar públicamente una expectativa moderada frente a un posible avance en su situación. En un contexto marcado por el silencio, la incertidumbre y la falta de garantías básicas, aseguró que existen señales que permiten pensar en un eventual desenlace, aunque insistió en la necesidad de actuar con cautela.
Gallo permanece desaparecido desde hace 423 días bajo el régimen venezolano, sin acceso a asistencia consular ni representación legal. Según relató su esposa, continúa totalmente incomunicado y aislado, sin contacto con su familia ni información oficial sobre su estado. La situación se enmarca dentro de un conjunto de casos de detenciones y desapariciones forzadas que afectan tanto a ciudadanos venezolanos como a extranjeros.
En ese escenario, Gómez sostuvo que el panorama podría haber cambiado en las últimas semanas. Señaló que su marido es uno de los pocos extranjeros que aún permanecen en esa condición, lo que alimenta una expectativa prudente sobre una posible liberación. Sin embargo, remarcó que no hay confirmaciones formales y que cada avance debe tomarse con mesura para evitar nuevas frustraciones.
Uno de los elementos que genera cierta esperanza es la discusión en torno a una ley de amnistía impulsada en Venezuela. Para la familia de Gallo, esta iniciativa podría representar una oportunidad que antes no existía. Gómez explicó que esta posibilidad les brinda un respiro en medio de una espera prolongada, atravesada por el desgaste emocional y la angustia cotidiana.
A lo largo de estos más de catorce meses, la esposa del gendarme destacó el acompañamiento del Gobierno argentino y, en particular, del Ministerio de Seguridad. Señaló que mantiene comunicación directa con las autoridades nacionales, tanto en lo institucional como en lo humano, y valoró el respaldo recibido en un contexto tan adverso. También indicó que existe un contacto permanente con la Gendarmería Nacional para conocer el estado de las gestiones diplomáticas y políticas.
Pese a ese acompañamiento, la falta de avances concretos profundiza la incertidumbre. Gómez recordó especialmente lo ocurrido el pasado 8 de enero, cuando comenzaron a circular versiones sobre posibles liberaciones de presos políticos en Venezuela. En ese momento, la expectativa fue enorme y la ilusión de un regreso inmediato se hizo presente. Sin embargo, la ausencia de confirmaciones oficiales volvió a imponer el peso de la espera.
La incertidumbre, explicó, no solo tiene que ver con los plazos, sino también con las condiciones en las que se encuentra Gallo. La incomunicación total y la ausencia de información generan una angustia constante, tanto para ella como para su entorno familiar. Aun así, remarcó que su decisión es seguir denunciando la situación y mantener visible el caso, sin resignarse al silencio.
El paso del tiempo dejó huellas profundas. Gómez reconoció estar exhausta, tanto en lo físico como en lo emocional, pero aseguró que no puede bajar los brazos. La responsabilidad de cuidar a su hijo y la confianza que deposita en ella su esposo son, según sus palabras, el motor para seguir adelante. La rutina diaria transcurre entre gestiones, reclamos y la necesidad de sostener la esperanza.
A más de un año de la desaparición de Nahuel Gallo, el caso sigue sin respuestas claras. Mientras tanto, su familia se aferra a cada indicio que permita pensar en un final distinto. Con cautela, pero sin renunciar a la lucha, la expectativa de un reencuentro continúa siendo el horizonte que guía cada paso.