La investigación por el doble femicidio ocurrido en Córdoba continúa generando conmoción. Esta semana se conoció un audio desgarrador que Luna Giardina, de 24 años, había enviado a una vecina a principios de septiembre, apenas un mes antes de su asesinato junto a su madre, Mariel Zamudio, en su vivienda.
En el mensaje, la joven expresaba con angustia la situación de violencia que atravesaba:
> “Otra vez estoy con problemas con el progenitor de mi hijo”, decía Luna, alertando sobre el acoso que sufría por parte de su expareja, Pablo Laurta, el hombre uruguayo que fue detenido tras los homicidios y el secuestro de su hijo de cinco años.
El audio refleja un claro pedido de ayuda, en el que Luna le pedía a su vecina estar atenta ante cualquier señal de peligro:
> “Cualquier cosa que se vea, por favor, avisame”, solicitaba, evidenciando la preocupación constante por su seguridad y la de su familia.
El caso despertó una fuerte reacción social y mediática, ya que evidencia la gravedad de la violencia de género y la necesidad de respuestas rápidas por parte de las autoridades. La joven no solo denunciaba el hostigamiento de su expareja, sino que también intentaba proteger a su hijo y a su madre.
Las autoridades continúan con las investigaciones y evaluando medidas para garantizar la seguridad de familiares y testigos. Mientras tanto, la comunidad cordobesa sigue impactada por la tragedia, que pone en evidencia las falencias en la prevención de la violencia doméstica y la urgencia de políticas efectivas de protección.
El caso de Luna Giardina se suma a una creciente preocupación nacional por los femicidios en Argentina, donde cada año decenas de mujeres pierden la vida a manos de parejas o ex parejas. Su historia, marcada por el pedido de ayuda que quedó registrado en aquel audio, recuerda la importancia de escuchar las señales de alerta y actuar antes de que la violencia escale a tragedias irreparables.