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Energía estratégica

El gobierno lanza licitación de US$ 700 millones para instalar baterías y reforzar el sistema eléctrico argentino

La inversión apunta a fortalecer el Sistema Argentino de Interconexión frente a picos de consumo.

El gobierno lanza licitación de US$ 700 millones para instalar baterías y reforzar el sistema eléctrico argentino

El Gobierno nacional lanzó una licitación por unos 700 millones de dólares para incorporar sistemas de almacenamiento de energía eléctrica en baterías en puntos críticos del país, con el objetivo de reforzar la estabilidad del suministro y reducir el riesgo de cortes en momentos de alta demanda.

La convocatoria, oficializada esta semana por la Secretaría de Energía, prevé la instalación de 700 megavatios (MW) de potencia en Sistemas de Almacenamiento de Energía en Baterías (BESS, por sus siglas en inglés). Se trata de una de las apuestas más fuertes en materia de infraestructura eléctrica de los últimos años, en un contexto en el que el crecimiento del consumo y las olas de calor pusieron en tensión al Sistema Argentino de Interconexión (SADI).

A diferencia de las centrales tradicionales, que generan electricidad en tiempo real según la demanda, los sistemas BESS permiten almacenar energía cuando la oferta es mayor —por ejemplo, en horarios de baja demanda o alta generación renovable— y liberarla de manera casi instantánea cuando el sistema lo requiere. En la práctica, funcionan como un respaldo estratégico que aporta potencia durante las horas críticas y ayuda a estabilizar la red.

El pliego establece que los equipos deberán ser completamente nuevos y contar con capacidad para entregar su potencia máxima durante al menos cuatro horas consecutivas. Esa exigencia técnica apunta a garantizar que el soporte no sea meramente transitorio, sino que permita cubrir ventanas prolongadas de alta exigencia, especialmente en jornadas de temperaturas extremas o ante fallas imprevistas en otras centrales.

Los proyectos deberán emplazarse en nodos específicos de las regiones NOA, NEA, Centro, Litoral, Cuyo y también en el interior de la provincia de Buenos Aires. La selección de estos puntos responde a criterios técnicos vinculados a restricciones de transporte, congestión de líneas y necesidad de mejorar la calidad del servicio en áreas donde el margen operativo es más ajustado.

La administración y evaluación de las ofertas estará a cargo de la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (Cammesa), que analizará las propuestas en función de su aporte a la seguridad operativa y su eficiencia económica. La intención oficial es reforzar el sistema sin depender exclusivamente de nuevas obras de transporte eléctrico, que suelen demandar mayores plazos y presupuestos más elevados.

En los fundamentos de la medida se destaca que el almacenamiento en baterías ofrece respuestas rápidas ante variaciones abruptas de la demanda y permite mejorar el control de tensión y frecuencia. En términos simples, actúa como un “pulmón” que absorbe desequilibrios y evita que una sobrecarga derive en cortes masivos o restricciones programadas.

El antecedente inmediato de esta estrategia es el programa ALMA-GBA, orientado al Área Metropolitana de Buenos Aires. En esa experiencia, el interés del sector privado superó las previsiones iniciales y se adjudicó una potencia superior a la planificada. Con ese resultado como respaldo, la nueva convocatoria busca replicar el esquema en el resto del territorio, donde persisten cuellos de botella estructurales.

El marco normativo de la iniciativa se apoya en la Ley 24.065, que regula el funcionamiento del Mercado Eléctrico Mayorista. Desde el Ejecutivo sostienen que el fortalecimiento del sistema no solo impactará en la calidad del servicio, sino también en la competitividad, al reducir costos asociados a emergencias, generación forzada o importaciones de energía en momentos críticos.

Para las empresas del sector energético, tanto nacionales como internacionales, la licitación representa una oportunidad relevante en un mercado que empieza a incorporar con mayor decisión tecnologías de almacenamiento. A nivel global, los sistemas BESS vienen creciendo de la mano de la expansión de energías renovables como la solar y la eólica, que requieren mecanismos de respaldo para compensar su variabilidad.

En Argentina, el avance de parques solares y eólicos en distintas regiones hizo más evidente la necesidad de contar con soluciones que permitan administrar mejor los excedentes de generación y cubrir los baches cuando el recurso natural disminuye. Las baterías, en ese sentido, aparecen como una herramienta clave para integrar mayor proporción de energías limpias sin comprometer la estabilidad de la red.

El desafío no es menor. Durante los últimos veranos, los picos de consumo eléctrico pusieron en evidencia las limitaciones de una infraestructura que, en muchos tramos, opera al límite de su capacidad. La combinación de temperaturas extremas, mayor uso de equipos de climatización y crecimiento demográfico tensionó la red y obligó a maniobras de emergencia.

Con esta licitación, el Gobierno busca anticiparse a esos escenarios y construir un esquema más robusto, capaz de acompañar la expansión de la demanda sin repetir crisis de abastecimiento. El plan energético en marcha desde 2024 contempla una serie de medidas orientadas a recomponer la inversión en generación, transporte y ahora también almacenamiento.

El foco en las baterías marca un cambio de enfoque respecto de etapas anteriores, donde la prioridad estuvo puesta casi exclusivamente en ampliar la capacidad de generación o en extender líneas de alta tensión. Si bien esas obras siguen siendo necesarias, el almacenamiento aparece como una alternativa complementaria que puede ejecutarse en plazos más cortos y con impacto directo en la operación diaria del sistema.

En términos económicos, la inversión estimada de 700 millones de dólares posiciona a esta convocatoria como una de las más relevantes del año en materia de energía en Argentina. La expectativa oficial es que la competencia entre oferentes contribuya a optimizar costos y a dinamizar el mercado eléctrico mayorista, generando además empleo y movimiento en la cadena de valor tecnológica.

Para los usuarios residenciales e industriales, el objetivo final es claro: reducir la probabilidad de cortes y mejorar la calidad del suministro. En un país donde la energía eléctrica es un insumo central para la producción, el comercio y la vida cotidiana, cada avance en confiabilidad tiene impacto directo en la economía y en la previsibilidad de la actividad.

La apuesta por el almacenamiento masivo con baterías se inscribe, así, en una estrategia más amplia de modernización del sistema eléctrico argentino. Con la demanda en alza y un escenario climático cada vez más desafiante, la incorporación de tecnología de respuesta rápida busca transformar una red históricamente tensionada en un esquema más flexible, resiliente y preparado para el futuro.

 

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