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El Gobierno no alcanzó la meta fiscal acordada con el FMI

La revisión prevista para este mes será determinante para un nuevo desembolso de fondos.

El Gobierno no alcanzó la meta fiscal acordada con el FMI

El Gobierno nacional no alcanzó la meta fiscal comprometida con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para el primer semestre del año, un resultado que suma presión de cara a la próxima revisión del organismo y que podría complicar el acceso a un nuevo desembolso por unos US$680 millones.

De acuerdo con los datos correspondientes a junio, el superávit primario acumulado quedó por debajo del objetivo fijado en el acuerdo vigente con el FMI. La diferencia abre un escenario de incertidumbre sobre el resultado de la auditoría prevista para fines de julio, un paso clave para mantener el cronograma financiero acordado entre la Argentina y el organismo internacional.

Los informes de consultoras privadas indican que el superávit acumulado no alcanzó el monto comprometido para la primera mitad del año. Si bien el desvío no implica automáticamente un incumplimiento definitivo del programa, obliga al Gobierno a justificar las diferencias durante la revisión técnica.

En ese contexto, el equipo económico buscaría solicitar un waiver, un mecanismo que permite al FMI otorgar una excepción cuando un país no cumple una de las metas establecidas, siempre que considere que el programa económico continúa siendo consistente y que existen razones para mantener el apoyo financiero.

La revisión también coincidirá con la visita de la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, prevista para el 27 de julio, en un momento clave para la relación entre el Gobierno y el organismo.

Pese al desvío registrado durante el primer semestre, algunos analistas sostienen que todavía existe margen para alcanzar el objetivo fiscal anual. Tras la última renegociación del acuerdo, la meta de superávit para 2026 fue reducida del 2,2% al 1,4% del Producto Bruto Interno (PBI), una modificación que flexibilizó parcialmente las exigencias del programa.

Sin embargo, el principal desafío sigue siendo la evolución de la recaudación. La desaceleración de la actividad económica continúa afectando los ingresos del Estado en términos reales, lo que obliga a sostener un fuerte control sobre el gasto público para acercarse a los objetivos comprometidos.

Ese escenario plantea un equilibrio cada vez más complejo para la administración nacional. Mantener el ajuste fiscal resulta central para cumplir con el acuerdo firmado con el FMI, aunque un mayor recorte del gasto también podría tener consecuencias económicas y sociales en los próximos meses.

Con la revisión prevista para fines de julio, el Gobierno buscará convencer al organismo de que el desvío registrado durante el primer semestre no altera el rumbo del programa económico. De esa evaluación dependerá no solo la continuidad del acuerdo, sino también la llegada de nuevos fondos que permitan reforzar las reservas y sostener la estrategia financiera oficial.

 


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