La Argentina cerró el último año con la tasa de homicidios más baja registrada en las últimas décadas, consolidando una tendencia descendente que se sostiene desde 2023. De acuerdo con los datos preliminares difundidos por el Ministerio de Seguridad, el índice se ubicó en 3,7 muertes cada 100 mil habitantes, un valor que representa una baja interanual del 5,6% y una reducción acumulada del 17% en el plazo de dos años.
El anuncio fue realizado por la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, durante una conferencia de prensa en la sede de la cartera, donde adelantó los principales indicadores antes de la publicación del informe definitivo elaborado por el Sistema Nacional de Información Criminal, previsto para el mes de marzo. Según explicó, las cifras confirman un proceso sostenido de descenso en los delitos más graves, con impacto directo en la cantidad de vidas que no se perdieron.
En diciembre de 2023, la tasa de homicidios se ubicaba en 4,4 cada 100 mil habitantes. Ese número descendió de manera significativa en 2024 y volvió a reducirse en 2025, consolidando un escenario que no se registraba desde el año 2000. “Si comparamos la cantidad de vidas desde 2023 a la fecha, hablamos de 342 homicidios que no ocurrieron. Es un dato central porque cada vida cuenta”, señaló la ministra al presentar el balance.
Desde el Ministerio remarcaron que se trata del segundo año consecutivo en el que la tasa alcanza su valor más bajo desde que se llevan registros sistemáticos. El comportamiento de la estadística, según los informes preliminares, muestra una curva que tuvo picos pronunciados entre 2013 y 2014, seguida por un proceso de amesetamiento y, finalmente, un descenso progresivo en los últimos años.
Si bien el relevamiento aún no discrimina resultados provincia por provincia, Monteoliva adelantó que 15 de las 24 jurisdicciones del país lograron mejorar sus tasas de homicidios, lo que refuerza la idea de una tendencia generalizada y no circunscripta a una región puntual. La funcionaria destacó que la evolución positiva se observa tanto en grandes centros urbanos como en distritos de menor densidad poblacional.
Otro de los indicadores que mostró una mejora significativa fue el de robos simples y agravados. Según los datos oficiales, este delito registró una caída del 20,8% en comparación con el año anterior. Desde la cartera de Seguridad subrayaron que la baja fue homogénea en todo el país, sin jurisdicciones que presentaran incrementos en este tipo de hechos.
“El descenso de los robos es parejo y sostenido. No hay distritos que hayan empeorado sus números, lo cual es un dato relevante cuando se analizan políticas públicas de alcance nacional”, explicó la ministra. En ese sentido, sostuvo que la combinación de prevención, presencia territorial y análisis criminal permitió mejorar los niveles de seguridad de manera consistente.
La tasa anunciada ubica a la Argentina como el país con menor nivel de homicidios de América Latina, una región que concentra cerca del 9% de la población mundial pero acumula alrededor del 35% de los homicidios a escala global. En ese contexto, el valor alcanzado se posiciona muy por debajo del promedio regional y refuerza la comparación favorable a nivel internacional.
Desde el Ministerio aclararon que los datos presentados son preliminares y que el informe final del SNIC permitirá profundizar el análisis con mayor nivel de detalle. Sin embargo, señalaron que las tendencias generales ya muestran un cambio estructural en los indicadores de violencia letal y delitos contra la propiedad.
El balance difundido refuerza la idea de un escenario distinto al de años anteriores, con cifras que, por segundo año consecutivo, marcan mínimos históricos y consolidan una curva descendente. A la espera del informe definitivo, el Gobierno destaca los números como una señal clara de mejora en materia de seguridad y como un punto de partida para sostener políticas orientadas a la reducción del delito en todo el país.
— Ministerio de Seguridad Nacional (@MinSeguridad_Ar) January 22, 2026