Un grupo de estudiantes universitarios argentinos avanza en el desarrollo de un cohete supersónico con el que buscará competir en la International Rocket Engineering Competition, que se realizará en Texas, Estados Unidos. El proyecto, denominado Aconcagua, apunta a alcanzar los 10 kilómetros de altura y romper por primera vez la barrera del sonido en el marco de una competencia internacional de ingeniería aeroespacial.
El equipo, integrado por más de 60 estudiantes de distintas carreras de ingeniería y tecnología, viene trabajando desde hace meses en el diseño, construcción y validación del vehículo. La iniciativa forma parte de un programa académico y extracurricular que busca posicionar al país dentro del desarrollo de tecnología aeroespacial universitaria, un campo en crecimiento dentro de la ingeniería aplicada.
El objetivo técnico del cohete es ambicioso: alcanzar una velocidad estimada de Mach 2, lo que implicaría superar los 1.200 kilómetros por hora en condiciones de vuelo controlado. De lograrse, sería la primera vez que un equipo universitario argentino consigue romper la barrera del sonido en este tipo de competencia, un hito que hasta ahora no se había alcanzado en el ámbito estudiantil local.
El desarrollo del cohete incluye múltiples áreas de trabajo, desde aerodinámica y estructuras hasta sistemas electrónicos, simulación de trayectorias y pruebas de materiales compuestos. También se realizan ensayos de recuperación del vehículo, integración de avionics y validaciones mediante modelos de simulación avanzada para garantizar la estabilidad durante el vuelo.
La participación en esta competencia internacional no es nueva para el equipo, que ya cuenta con experiencia previa en ediciones anteriores. En sus primeras presentaciones logró consolidar su aprendizaje en categorías de menor altitud y mejorar progresivamente su desempeño técnico. Con el paso de los años, el proyecto creció en complejidad, tamaño y nivel de exigencia, lo que permitió dar el salto hacia una categoría superior.
En esta nueva edición, el desafío se multiplica. La categoría elegida implica triplicar la altitud objetivo respecto de competencias anteriores, lo que exige mayor precisión en el diseño estructural, mayor potencia en el sistema de propulsión y un nivel más alto de control en todas las etapas del vuelo. El desarrollo del cohete Aconcagua representa así un salto tecnológico dentro del recorrido del equipo.
El trabajo es interdisciplinario y reúne estudiantes de ingeniería mecánica, electrónica, industrial, informática, bioingeniería y áreas vinculadas a la analítica de datos. La coordinación general está acompañada por docentes e investigadores que supervisan los avances y aportan criterios técnicos para cada fase del proyecto.
Además del objetivo de rendimiento, el equipo busca consolidar experiencia en ingeniería aplicada, desarrollo de tecnología compleja y trabajo colaborativo en entornos de alta exigencia. La competencia en Estados Unidos representa una oportunidad de validación internacional y un espacio de intercambio con universidades de distintos países.
El proyecto también refleja el crecimiento de la cohetería universitaria en la región, donde cada vez más equipos se suman al desarrollo de vehículos experimentales con fines educativos y tecnológicos. En este caso, el desafío de alcanzar velocidades supersónicas y grandes altitudes coloca al equipo en un nivel de exigencia comparable con los principales programas estudiantiles del mundo.
Con la mirada puesta en la competencia internacional, el equipo continúa afinando cada detalle del cohete Aconcagua. La expectativa está centrada en completar con éxito todas las etapas de prueba y lograr un vuelo que marque un antes y un después en la historia de la ingeniería universitaria argentina.