Granja Tres Arroyos suspendió desde este lunes la actividad en su planta de Capitán Sarmiento, provincia de Buenos Aires, y dejó en suspenso la continuidad de los trabajadores. La empresa comunicó que la medida rige “hasta nuevo aviso” y no estableció una fecha para retomar las operaciones.
Según la comunicación interna, la decisión está relacionada con problemas en el suministro eléctrico y otras dificultades que afectan el funcionamiento del establecimiento. El personal fue informado de que no debe concurrir a la planta, salvo que sea convocado expresamente por sus superiores.
La medida generó preocupación entre los trabajadores, especialmente por una serie de movimientos registrados durante el fin de semana. Entre ellos, se habría producido el retiro de equipos pertenecientes a empresas externas y de elementos utilizados para el traslado de mercadería y el armado de cajas.
También se habría observado el retiro de pertenencias de integrantes del directorio de oficinas y depósitos de la planta. Estos movimientos alimentaron la incertidumbre sobre cuánto tiempo podría extenderse la paralización y si existe la posibilidad de un cierre definitivo.
La situación de Capitán Sarmiento se suma a un escenario complejo para Granja Tres Arroyos. En los últimos meses, la compañía atravesó cierres, suspensiones, reducción de actividades y despidos en distintos establecimientos.
La empresa había iniciado a fines de 2024 gestiones vinculadas con un Procedimiento Preventivo de Crisis, en medio de dificultades financieras. Desde entonces, varias de sus plantas registraron cambios en sus niveles de producción y en sus dotaciones de personal.
Entre los casos recientes aparece la planta de Tristán Suárez, donde se produjeron cerca de 200 desvinculaciones, y el cierre de la planta Becar, ubicada en Concepción del Uruguay. También hubo una extensa paralización en Avex, en Río Cuarto, además de suspensiones en otros establecimientos.
El panorama genera especial preocupación entre los empleados por la continuidad de los salarios y por la posibilidad de afrontar eventuales indemnizaciones si algunas de las operaciones dejan de funcionar definitivamente.
En paralelo, Granja Tres Arroyos atraviesa un proceso de reestructuración financiera por una deuda estimada en unos US$350,9 millones. La compañía analiza distintas alternativas para renegociar sus compromisos, conseguir liquidez y desprenderse de algunos activos.
Por el momento, la empresa no confirmó el cierre definitivo de la planta de Capitán Sarmiento. La única comunicación oficial establece una suspensión “hasta nuevo aviso”, mientras los trabajadores aguardan precisiones sobre la continuidad de sus puestos y el futuro del establecimiento.