Organizaciones sociales, sindicatos y movimientos de izquierda participaron este viernes de una nueva marcha por San Cayetano, que unió el santuario de Liniers con Plaza de Mayo bajo la consigna “Paz, Pan, Tierra, Techo y Trabajo”.
La movilización reunió a sectores de la economía popular, la Confederación General del Trabajo (CGT), las dos CTA y distintas agrupaciones sociales, en una jornada marcada por reclamos vinculados a la situación económica, el empleo y el poder adquisitivo de los trabajadores.
Durante el acto realizado frente a Plaza de Mayo, una de las consignas centrales fue “La Patria no se vende”. Los dirigentes y referentes sociales plantearon la necesidad de fortalecer la unidad entre distintos sectores y cuestionaron las políticas del Gobierno nacional.
La jornada comenzó por la mañana en las inmediaciones de la Iglesia de San Cayetano, en el barrio porteño de Liniers, donde miles de personas participaron de las actividades religiosas y luego iniciaron la peregrinación hacia el centro de la Ciudad de Buenos Aires.
Antes de la marcha, el arzobispo de Buenos Aires encabezó una misa y realizó la tradicional bendición de herramientas de trabajo, uno de los momentos destacados de la celebración. Durante la ceremonia también expresó críticas hacia la dirigencia política y pidió mayor cercanía con las necesidades de quienes atraviesan dificultades económicas.
El recorrido contó con distintas postas de asistencia y tuvo una parada frente al Congreso, donde organizaciones sociales realizaron un “verdurazo” con la entrega de alimentos a los manifestantes y vecinos que se acercaron al lugar.
En el escenario montado en Plaza de Mayo, referentes de los movimientos sociales reclamaron respuestas ante el crecimiento de la precariedad laboral y solicitaron avanzar hacia nuevas medidas de fuerza. También remarcaron la importancia de sostener la organización colectiva frente al contexto económico actual.
La movilización se realizó al cumplirse diez años de la primera marcha de San Cayetano impulsada por organizaciones de trabajadores de la economía popular. Desde entonces, la fecha se convirtió en un punto de encuentro para sectores que reclaman políticas vinculadas al empleo, la producción y la asistencia social.
La protesta contó además con la presencia de dirigentes políticos y sindicales que acompañaron los reclamos de los manifestantes. Entre ellos estuvo el gobernador bonaerense Axel Kicillof, quien se refirió al impacto de la situación económica sobre los ingresos de las familias y cuestionó las medidas impulsadas por la administración nacional.
La marcha de San Cayetano volvió a combinar la tradición religiosa con una expresión de reclamo social. Con la participación de distintos espacios gremiales y organizaciones, la movilización puso en el centro de la escena las demandas por trabajo, salarios y condiciones de vida.