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Crisis regional

La renuncia de Santiago Peña genera preocupación en el Gobierno argentino

La salida del mandatario paraguayo tomó por sorpresa a la Casa Rosada, que analiza el impacto político, económico y financiero de la crisis.

La renuncia de Santiago Peña genera preocupación en el Gobierno argentino

La renuncia de Santiago Peña a la Presidencia de Paraguay encendió señales de preocupación en el Gobierno de Javier Milei, que sigue con cautela la crisis política e institucional del país vecino. Pese a la cercanía entre ambos mandatarios, la Casa Rosada evitó pronunciarse públicamente y espera conocer en detalle cómo se desencadenaron los acontecimientos.

En el Ejecutivo argentino consideran que todavía es necesario reconstruir el proceso que terminó con la salida de Peña antes de establecer una posición oficial. Mientras algunos funcionarios expresaron una primera evaluación negativa, la Cancillería mantiene silencio y no anticipó si habrá contactos con las nuevas autoridades.

Peña anunció su renuncia mediante un mensaje grabado, en el que argumentó que su decisión buscaba preservar la estabilidad, la paz social y las instituciones democráticas. Su salida se produjo luego de que el expresidente Horacio Cartes, referente central del Partido Colorado, anunciara su respaldo al juicio político impulsado contra el mandatario.

La pérdida de apoyo dentro de su propio espacio político aceleró la crisis y abrió el camino para que el vicepresidente Pedro Alliana asuma la conducción del país hasta agosto de 2028, de acuerdo con el mecanismo constitucional de sucesión.

El nuevo escenario representa un desafío diplomático para la administración libertaria, que había construido una relación cercana con Peña. Milei visitó Paraguay en dos oportunidades durante 2025 y mantuvo encuentros bilaterales en los que ambos destacaron sus coincidencias políticas y la intención de profundizar los vínculos económicos.

Además, Alliana ya había tenido contactos con funcionarios argentinos. El 4 de diciembre de 2025 fue recibido en la Casa Rosada por Santiago Caputo, durante una visita en la que también participaron representantes de las áreas energética y ambiental.

La relación entre ambos países, sin embargo, no se limita a las afinidades ideológicas. Argentina y Paraguay mantienen un importante intercambio comercial y una agenda compartida en materia energética, logística e infraestructura.

Durante 2025, las exportaciones argentinas hacia Paraguay alcanzaron los 1.369 millones de dólares, mientras que las importaciones llegaron a los 2.958 millones. Esto representó un déficit comercial de 1.589 millones de dólares para la Argentina.

Uno de los principales ejes de cooperación es la Entidad Binacional Yacyretá, responsable de administrar el complejo hidroeléctrico compartido sobre el río Paraná. La coordinación energética, las obras de infraestructura y el transporte de mercaderías forman parte de los asuntos estratégicos entre ambos países.

A la incertidumbre política se suma la crisis financiera de Ueno Bank, cuya intervención por parte del Banco Central paraguayo ya tuvo consecuencias laborales en Argentina.

Trabajadores de ITTI, empresa tecnológica vinculada al mismo grupo empresario, denunciaron suspensiones, dificultades para cobrar sus salarios y falta de certezas sobre la continuidad de sus empleos. Los reclamos alcanzan a unos 943 trabajadores en Buenos Aires.

La intervención de Ueno Bank se dispuso luego de que su índice de solvencia cayera por debajo de la mitad del mínimo exigido por la normativa. La entidad tenía cerca de tres millones de clientes y administraba depósitos privados y recursos del sector público.

La situación generó restricciones para acceder a los fondos, protestas de ahorristas e investigaciones judiciales por presuntas irregularidades financieras.

Ante este escenario, las autoridades paraguayas activaron mecanismos para garantizar la devolución de los depósitos mediante el Fondo de Garantía de Depósitos. La cobertura legal alcanza los 228,3 millones de guaraníes por persona y entidad.

Mientras Paraguay atraviesa una doble crisis política y financiera, el Gobierno argentino mantiene una posición expectante, atento a las consecuencias que el cambio de autoridades y la inestabilidad económica puedan tener sobre la relación bilateral.

 

 


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