La empresa de logística Expreso Brío despidió a 60 trabajadores en su sede de Rosario y elevó a más de 200 el total de cesantías registradas en distintas provincias del país, en medio de un conflicto laboral que se profundiza y suma denuncias por falta de pagos y posible vaciamiento.
El episodio más reciente se produjo cuando parte del personal se encontró con el acceso a la planta cerrado y fue notificado de su desvinculación mediante telegramas. La situación derivó en protestas frente a dependencias laborales y en un creciente reclamo por parte de los trabajadores, que aseguran que los despidos se vienen repitiendo desde hace meses en diferentes puntos del país.
Según los empleados afectados, la compañía habría iniciado un proceso progresivo de reducción de operaciones que impactó en varias provincias. En ese marco, mencionan cierres o recortes en sedes del interior y una retracción general de la actividad que ahora se concentró con fuerza en la sede rosarina, donde se produjo el mayor impacto reciente.
La empresa cuenta con más de dos décadas de trayectoria en el rubro logístico, una flota de vehículos de carga y una red de sucursales distribuidas en distintos centros urbanos. Sin embargo, los trabajadores describen un escenario de incertidumbre creciente, con falta de información oficial y decisiones tomadas sin instancias de negociación claras.
Uno de los empleados afectados relató que la jornada en la que se concretaron los despidos comenzó con el portón de ingreso cerrado y sin previo aviso. Según su testimonio, un representante de la firma se presentó en el lugar para definir quiénes podían ingresar y quiénes quedaban afuera, sin brindar mayores explicaciones sobre los criterios utilizados.
La situación no sería aislada. De acuerdo con los propios trabajadores, en los últimos meses se habrían registrado reducciones de personal en otras sedes del país, incluyendo recortes en estructuras de peso dentro de la compañía. Estiman que el ajuste habría alcanzado a una porción significativa de la planta total.
A los despidos se suma otro punto de conflicto: la falta de pago de haberes y compromisos salariales. Los empleados denuncian que se adeudan salarios correspondientes a meses anteriores, además de bonos y el aguinaldo, lo que agrava el escenario de tensión y malestar general.
También señalan que, hasta el momento, no recibieron propuestas concretas de regularización ni precisiones sobre el futuro de la empresa. La ausencia de respuestas alimenta la preocupación por la continuidad laboral y el cobro de las indemnizaciones correspondientes.
En paralelo, circula entre los trabajadores la versión de un posible ingreso de una nueva firma que absorbería parte de la operatoria. Sin embargo, aseguran que no hubo avances formales ni presentaciones oficiales, lo que refuerza la hipótesis de una maniobra dilatoria en medio del proceso de reducción de personal.
Mientras tanto, el conflicto continúa abierto y con impacto en distintas regiones del país, en un sector clave como el logístico, donde la incertidumbre laboral y financiera empieza a extenderse entre empleados con años de antigüedad y trayectoria en la empresa.