Las vacaciones de invierno dejaron un balance positivo para el turismo argentino, con destinos que alcanzaron niveles de ocupación superiores al 85% e incluso rozaron el 100% durante algunos fines de semana. El movimiento de viajeros mostró una recuperación respecto del año pasado y estuvo impulsado por una mayor demanda tanto del turismo interno como del receptivo.
Durante el receso invernal viajaron 4,6 millones de turistas por distintos puntos del país, con un impacto económico de $2,12 billones. La estadía promedio fue de 4,5 días, mientras que se consolidó la tendencia de las reservas de último momento y los viajes que combinaron más de un destino.
Entre los lugares con mejores resultados se destacó la Quebrada de Humahuaca, que encabezó el ranking con una ocupación promedio del 90%. También sobresalieron San Carlos de Bariloche, con un 85%, Ushuaia, con un 84%, y Puerto Iguazú, que superó el 80% y alcanzó picos del 95% durante los fines de semana.
En el norte del país, las Termas de Río Hondo y la capital de Santiago del Estero también registraron un promedio del 90% de ocupación durante julio, mientras que en Tucumán hubo buenos niveles en Yerba Buena y Monteros.
La región de Cuyo mostró una mejora respecto de la temporada pasada. Mendoza promedió un 74% de ocupación, aunque destinos como Potrerillos, Cacheuta, Malargüe y Uspallata registraron cifras superiores al promedio provincial.
En Córdoba, La Cumbrecita volvió a ubicarse entre los destinos más elegidos, con niveles de ocupación de entre el 85% y el 90%, seguida por Villa Carlos Paz y Villa General Belgrano. En tanto, en la provincia de Buenos Aires, San Pedro encabezó el ranking con un promedio del 90%, mientras que los principales destinos de la Costa Atlántica tuvieron un desempeño más moderado.
Los datos reflejan una recuperación de la actividad turística respecto del invierno anterior, aunque el movimiento de viajeros todavía se mantiene por debajo de los niveles récord registrados en 2023.