El juicio por la muerte de Diego Maradona sumó en las últimas horas un elemento que vuelve a tensionar el proceso: la difusión de imágenes de la casa donde el ídolo pasó sus últimos días. El material, incorporado como prueba, expone detalles del lugar y reaviva una pregunta central que atraviesa toda la causa: si la vivienda estaba realmente preparada para una internación domiciliaria acorde a su estado de salud.
Las fotografías muestran distintos sectores del inmueble ubicado en un barrio privado del conurbano bonaerense, donde el ex capitán de la Selección transitó una recuperación que terminó de la peor manera. A partir de estas imágenes, la fiscalía insiste en que el entorno no reunía las condiciones necesarias para atender un cuadro clínico complejo, lo que podría haber influido en el desenlace.
El proceso judicial, que volvió a ponerse en marcha tras la anulación del juicio anterior, avanza entre audiencias cargadas de emoción, cruces entre las partes y una fuerte expectativa pública. En ese contexto, cada nueva prueba adquiere un peso significativo, especialmente cuando aporta elementos concretos sobre cómo fueron esos días decisivos.
Según se reconstruyó, la casa había sido elegida como una solución transitoria luego de la intervención quirúrgica por un hematoma subdural. La intención era que Maradona pudiera continuar su recuperación cerca de su familia, en un ambiente más relajado que una clínica. Sin embargo, con el correr del tiempo, esa decisión empezó a ser cuestionada.
El exfutbolista permaneció apenas dos semanas en el lugar. Durante ese período, su estado habría mostrado signos de deterioro progresivo, en un contexto atravesado por múltiples factores: la recuperación postoperatoria, un cuadro depresivo y un proceso de desintoxicación por consumo problemático de alcohol. Todo eso requería, según los investigadores, un seguimiento médico constante y condiciones específicas que hoy están en discusión.
Dentro de la vivienda, gran parte de su rutina se desarrollaba en un espacio adaptado en la planta baja. Allí se había instalado una cama, un sillón y algunos elementos para facilitar su movilidad, buscando evitar esfuerzos innecesarios. También contaba con un baño químico, pensado para reducir desplazamientos dentro de la casa.
En la planta alta se alojaban personas de su entorno cercano, quienes lo acompañaban durante la internación. Además, había sectores comunes donde recibía atención profesional, como sesiones de kinesiología, y donde compartía momentos cotidianos.
A pesar de estas adaptaciones, la fiscalía sostiene que no eran suficientes frente a la complejidad del cuadro. En ese sentido, las imágenes difundidas refuerzan la hipótesis de que el lugar no estaba preparado para una asistencia médica adecuada, lo que podría haber derivado en una falta de respuesta ante posibles complicaciones.
Otro dato que surge de la causa es que el alquiler de la propiedad había sido acordado por un período limitado, con la idea de evaluar alternativas a futuro una vez que su salud se estabilizara. Incluso se analizaban otras opciones, como un eventual traslado o cambios en el esquema de cuidado.
La investigación judicial busca ahora determinar si hubo negligencia por parte de quienes tenían a cargo la atención de Maradona. El foco está puesto en las decisiones tomadas durante esos días, la coordinación del equipo médico y las condiciones reales en las que se llevó adelante la internación.
Mientras el juicio avanza, el impacto de estas nuevas pruebas vuelve a instalar el caso en el centro de la escena pública. La muerte de Maradona, ocurrida el 25 de noviembre de 2020, sigue generando interrogantes que la Justicia intenta esclarecer, en un proceso que promete definiciones clave sobre uno de los episodios más sensibles del deporte argentino.