Argentina sumará un nuevo hito en su historia espacial: el microsatélite Atenea participará de Artemis II, la misión de la NASA que llevará astronautas alrededor de la Luna por primera vez desde el cierre del Programa Apolo en 1972. El lanzamiento está previsto para el 6 de febrero y significará un paso clave en la estrategia internacional de exploración lunar.
Desarrollado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) en colaboración con la empresa VENG S.A., el Instituto Argentino de Radioastronomía, la Comisión Nacional de Energía Atómica y varias universidades del país, Atenea tendrá un rol central: validar tecnologías críticas para futuras misiones y recolectar información que será fundamental para la NASA. Entre sus funciones estarán medir radiación en órbitas profundas, evaluar componentes para uso espacial, captar datos GPS en órbitas de transferencia geoestacionaria y probar enlaces de comunicación de largo alcance.
Aunque Artemis II llevará astronautas, la nave no aterrizará en la Luna: dará una vuelta por detrás del satélite, alcanzando una distancia récord de 72.000 kilómetros de la Tierra. La misión representa un desafío técnico de altísimo nivel, que solo puede llevarse adelante con estándares de confiabilidad y seguridad extremos. La participación del microsatélite argentino es un reconocimiento a la capacidad tecnológica y operativa del país.
La tripulación estará compuesta por cuatro astronautas: Reid Wiseman como comandante, Victor Glover como piloto, Christina Koch como especialista, y Jeremy Hansen, representante de la Agencia Espacial Canadiense. La inclusión de Hansen refleja el carácter internacional de Artemis, que busca consolidar cooperación entre agencias espaciales para un objetivo común: establecer una presencia humana sostenida en la Luna y probar tecnologías que serán clave para futuras misiones tripuladas a Marte.
El lanzamiento se realizará desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, a bordo del cohete Space Launch System (SLS), el más potente construido hasta ahora por la NASA. La secuencia inicial será similar a la de Artemis I, pero con la diferencia fundamental de contar con tripulación humana a bordo, lo que aumenta la complejidad y relevancia de la misión.
Atenea no solo servirá como prueba tecnológica, sino que también posiciona a Argentina en la escena internacional de exploración espacial, mostrando capacidades de desarrollo de microsatélites y experimentos de alto nivel. Su participación es parte de una tendencia global que combina investigación científica, cooperación internacional y avances tecnológicos estratégicos.
El proyecto también refleja un enfoque de inversión en ciencia y tecnología con prioridad en desarrollos estratégicos, en línea con la búsqueda de eficiencia y optimización de recursos. Más allá del impacto simbólico, la misión permitirá acumular datos valiosos que podrán aplicarse en futuras exploraciones espaciales y en programas nacionales de investigación.
Con Artemis II, la NASA no solo revive la exploración lunar tras medio siglo, sino que abre la puerta a una era de misiones tripuladas más frecuentes, donde cada satélite y experimento internacional sumará información crucial para garantizar la seguridad y el éxito de los vuelos humanos más allá de la Tierra.