MÁS DE OPINIÓN



Opinión

El doble discurso de los K: dicen que La Ley de Tierras es para entregar el país, pero sus amigos son dueños de media Argentina

Esto es el kirchnerismo hoy, un partido cuasisoviético: ataca la propiedad privada, justifica expropiaciones, combate a empresarios exitosos, asfixia al sector privado con impuestos, promueve las tomas e impulsa las villas.

El doble discurso de los K: dicen que La Ley de Tierras es para entregar el país, pero sus amigos son dueños de media Argentina

Se le atribuye a Jorge Luis Borges una frase muy conocida: “Los peronistas tienen todo el pasado por delante”. Además, alguien del Gobierno me decía que con solo dejarlo hablar, no hace falta hacer campaña.

Esta persona a la que me refiero no es Fidel Castro, no es Hugo Chávez, no es Nicolás Maduro, no es Evo Morales. Es el gobernador kirchnerista de La Rioja, Ricardo Quintela: aquel que busca ser el candidato a vicepresidente de Axel Kicillof, el mismo que había dicho en la pandemia que extrañaba los cabarets, el que lanzó “Los Chachos” con Bracatelli, y el que colocó 30 familiares en el estado riojano.

Estamos en pleno siglo XXI, pero el kirchnerismo pide la vuelta de las expropiaciones al estilo Chávez. Este es el gran problema del kirchnerismo: mientras el mundo debate inteligencia artificial, criptomonedas, minería espacial, computación cuántica, robots humanoides, drones automáticos y camiones autónomos; ellos debaten expropiaciones, nacionalizaciones, ley de góndolas, cepo al dólar y control de precios. Como si se hubieran quedado congelados en la década del 70. Se quedaron en blanco y negro y atrasan, literalmente, 50 años.

Quintela no es el único que lo dice. También tenemos a Juan Grabois, que propuso algo parecido: expropiar Clarín, Papel Prensa, Lewis, Edenor, Edesur, el litio. Es como mirar Telesur en la época de Chávez. Es como leer el Granma en la época de Fidel Castro. Son cosas de un mundo viejo.

 

Ricardo Quintela, actual gobernador de La Rioja, quiere ser candidato a vicepresidente de Alex Kicillof. (Foto: NA)
Ricardo Quintela, actual gobernador de La Rioja, quiere ser candidato a vicepresidente de Alex Kicillof. (Foto: NA)
 

Pero cuidado: Axel Kicillof piensa la vida exactamente así, por más que ahora lo vendan como moderado, civilizado, honesto y normal. Cuando fue viceministro de Economía, expropió YPF y le dejó a la Argentina una deuda de US$17.000 millones. Pocos recuerdan que el mismo Kicillof expropió la imprenta Ciccone Calcográfica, que era de Amado Boudou.

Por algo el gobernador Quintela salió a decir lo que dijo. De hecho, hay gente en el kirchnerismo, como Agustín Rombolá, que comparte sus dichos.

Esto es el kirchnerismo hoy, un partido cuasisoviético: ataca la propiedad privada, justifica expropiaciones, combate a empresarios exitosos, asfixia al sector privado con impuestos, promueve las tomas e impulsa las villas.

Tienen todo el pasado por delante. Pero cuidado, porque ese pensamiento viejo, antiguo, socialista, colectivista, es bastante intrusivo y llega a las mentes de gente joven y preparada.

En un debate generado en Infobae, le preguntaban a Rosendo Grobocopatel qué pasa cuando un extranjero compra tierras. La respuesta correcta incluye que en la transacción hay impuestos, se crea empleo, se construyen caminos y galpones, se desarrolla un sistema de riego, se trabaja la tierra, se generan alimentos y energía, se paga impuesto inmobiliario y tasas municipales, se incorpora tecnología, se revaloriza la zona, se desarrollan hoteles y se tiende fibra óptica.

Pero es mucho más fácil, más marketinero y más políticamente correcto decir “no”, “extranjeros afuera”, “vienen por la Patagonia”, “nacionalicemos”.

Por eso creo que el discurso de Quintela trabaja en un determinado contexto de operación psicológica. El mensaje instalado es: “Se llevan la Patagonia”, “el Gobierno entrega las tierras”. Seguramente lo habrán escuchado: “Vienen por la Patagonia”, “Los judíos y los ingleses se quedan con todo”, “Lewis y Elsztain”. Es decir, el kirchnerismo instala que la ley de tierras está hecha para que los extranjeros se queden con las tierras más ricas del país.

 

Mientras denuncian que la Argentina está siendo "vendida", Lázaro Báez es dueño de 427.000 hectáreas. (Foto: NA)
Mientras denuncian que la Argentina está siendo "vendida", Lázaro Báez es dueño de 427.000 hectáreas. (Foto: NA)
 

Primero, sería bueno que esta gente contara que una sola familia se quedó con 427.000 hectáreas. El dueño es Lázaro Báez y sus hijos, a través del Grupo Austral.

Tampoco dicen nada de que la empresa Integra Lithium sea dueña de 573.000 hectáreas. El dueño es José Luis Manzano —muy amigo de Sergio Massa—: 333.000 hectáreas solo en La Rioja, 149.000 en Catamarca y 14.000 en Jujuy. Tierras que sirven para producir carbonato o hidróxido de litio: baterías para autos eléctricos, celulares y notebooks. Ahí el kirchnerismo no dice nada. El socio de Massa maneja el litio de la Argentina, pero shhh... de eso no se habla.

Otro ejemplo: Aceitera General Deheza tiene 200.000 hectáreas en las principales zonas agrícolas del país. El dueño es Roberto Urquía, exsenador nacional de Córdoba, con excelente relación con el PJ de Córdoba, con Schiaretti y con Llaryora. El peronismo, obviamente, calla.

Lo que quiero marcar es que hay un doble discurso. Dicen que la ley de tierras viene a entregar el territorio argentino, pero se olvidan de que sus amigos ya son los dueños de media Argentina.

Por eso digo que el kirchnerismo hoy está fuera de eje. Un ejemplo es la mano derecha de Kicillof, que acusó a Milei de tener un “delirio persecutorio”. Es fuerte que te acuse de loco un funcionario público que se niega a hacer una prueba de alcoholemia en una autopista, manejando un auto oficial, un día de semana.

Tampoco es casualidad que el kirchnerismo insista con el tema de la locura. Durante los dos años y medio del gobierno de Milei, no pararon de repetir que el presidente no está apto. La búsqueda final siempre fue la misma: el juicio político.

La pregunta es al revés: ¿qué nos dio a los argentinos el “cuerdo” de Sergio Massa?

  • El 211% de inflación
  • Jubilaciones de US$80
  • Pobreza del 50%
  • Reservas netas negativas
  • 40 tipos de cambio
  • Estaciones de servicio sin nafta
  • Gendarmería controlando las cuevas
  • El curro de las SIRA
  • Salarios destruidos

 

La gestión de Sergio Massa como ministro de economía dejó un saldo de 211% de inflación. (Foto: NA).
La gestión de Sergio Massa como ministro de economía dejó un saldo de 211% de inflación. (Foto: NA).

 

De todas maneras —insisto— ya nada sorprende de esta gente. Odian Estados Unidos, pero vacacionan en Miami. Odian Buenos Aires, pero viven en Recoleta y Puerto Madero. Odian las prepagas, pero tienen OSDE 410. Odian al campo, pero Lázaro Báez se compró 400.000 hectáreas. Odian los dólares, pero Florencia tiene cinco millones. Odian las mansiones, pero Insaurralde se compró una de 6000 metros cuadrados. Odian los fondos buitre, pero Massa trabaja para uno. Inventaron el Ministerio de la Mujer, pero tienen a Alberto Fernández y Facundo Moyano golpeando mujeres.

Se llama hipocresía, doble discurso, cinismo, moral selectiva. Fingir convicciones que no tienen. Predicar una cosa y hacer exactamente la otra.

No es ideología, es oportunismo. No es convicción, es relato. La ideología termina donde empieza el privilegio. Alguna vez, Jesús de Nazaret dijo: “Por sus frutos, los conoceréis.”

Opiniones libres; hechos sagrados. 

Por Jony Viale


¿Te gustó la noticia? Compartíla!