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Milei arrancó la campaña con un discurso de guerra contra el kirchnerismo y un guiño directo a la reelección 2027

Con el respaldo de las urnas de las legislativas pasadas y una alianza parlamentaria más fuerte, Javier Milei retomó su tono más combativo y transformó su discurso en el Congreso en el puntapié inicial rumbo a 2027.

Milei arrancó la campaña con un discurso de guerra contra el kirchnerismo y un guiño directo a la reelección 2027

El Presidente Javier Milei subió al estrado del Congreso este domingo y dejó claro que la campaña por 2027 ya empezó. Respaldado por el triunfo en las legislativas del año pasado, más las victorias en ambas cámaras este año y con un bloque ampliado gracias a los acuerdos con el PRO, la UCR y gobernadores peronistas no kirchneristas, el libertario dejó atrás cualquier gesto de moderación y volvió a mostrarse como el león que no se amolda a los códigos de la vieja política.

Lejos de la fragilidad de los primeros años, cuando hablaba desde una bancada minoritaria y un Parlamento hostil, Milei pisó el recinto con la seguridad de quien ya pasó la prueba de las urnas. Recordó la herencia que recibió, repasó los logros de su gestión y avisó que viene más. Pero no fue un discurso de anuncios detallados: fue una declaración de principios, una reafirmación de que no piensa negociar su hoja de ruta con nadie.

En apenas dos horas, el Presidente dedicó más tiempo a escalar la confrontación que a detallar proyectos. Prometió que todos los meses enviará paquetes de reformas al Congreso, habló de profundizar el programa económico y de seguir adelante sin concesiones ideológicas. Sin embargo, el eje central fue otro: posicionar al kirchnerismo como el gran antagonista, ese sistema enquistado que, según él, sigue siendo la principal amenaza para el cambio que votó la gente.

Milei no ahorró adjetivos. Llamó al espacio opositor “mafia”, “chorros”, “delincuentes”, “ladrones”, “parásitos” y “bestias ignorantes brutas”. Los acusó de esconderse detrás de causas justas para encubrir corrupción, de haber impulsado proteccionismo, brecha cambiaria, déficit fiscal y cepo, y de ser los responsables de la decadencia económica, cultural y moral del país. Hasta ironizó: “Sería divertido debatir con ustedes si supieran algo”.

El discurso tuvo un claro mensaje para su núcleo duro: la ciudadanía respaldó este rumbo y eso le da carta blanca para avanzar sin mirar atrás. Presentó la nueva arquitectura parlamentaria como prueba de que ahora tiene “el Congreso más reformista de la historia” y las fuerzas suficientes para enfrentar a la vieja política. La consigna “la moral como política de Estado” y la defensa de los valores judeocristianos fueron el marco para marcar territorio.

Con este golpe de efecto, Milei no solo revalidó su figura de outsider que vino a terminar con la casta: directamente encendió la mecha de la campaña presidencial 2027. El kirchnerismo ya no es solo oposición en el recinto, sino el enemigo central al que hay que derrotar en las urnas. La grieta, que algunos creían que se podía atenuar, quedó más abierta que nunca.

 


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