Un hombre de 65 años murió durante la noche del sábado 15 de agosto en el paraje San Lorenzo, localidad de Antilla, y la Justicia investiga las circunstancias en las que recibió un disparo en la zona de la cabeza.
El hecho ocurrió luego de una situación de conflicto familiar. Personal del Destacamento Policial Antillas recibió un pedido de auxilio y se trasladó hasta una vivienda de la zona.
Al llegar, los efectivos entrevistaron al hombre, quien manifestó que durante el mediodía había mantenido una fuerte discusión con su esposa y que ella se había retirado del domicilio. Los policías comenzaron a recorrer las inmediaciones para localizarla y verificar que se encontrara bien.
Mientras se dirigían hacia otra vivienda cercana, escucharon pedidos de auxilio provenientes del domicilio que acababan de dejar. Ante esta situación, regresaron de inmediato.
Dentro de la casa encontraron al hombre gravemente herido y junto a un arma de fuego. Presentaba una lesión en la cabeza, por lo que solicitaron asistencia médica. Minutos después, profesionales de salud arribaron en una ambulancia y constataron su fallecimiento.
La esposa del hombre fue localizada posteriormente en una vivienda cercana y se encontraba en buen estado de salud.
Tras el fallecimiento, se preservó la escena y se dio intervención al fiscal penal de Rosario de la Frontera, Nicolás Rodríguez López. Por disposición del Ministerio Público Fiscal se realizaron distintas medidas para avanzar en el esclarecimiento del caso.
Entre las diligencias realizadas se encuentran el trabajo de Criminalística, el secuestro del arma de fuego y otros elementos considerados de interés, la toma de muestras periciales y la recepción del testimonio del hijo del fallecido.
El cuerpo fue trasladado para la correspondiente autopsia médico-legal, que permitirá aportar elementos para establecer con mayor precisión cómo se produjo la muerte.
La investigación continúa abierta y busca determinar qué ocurrió dentro de la vivienda de San Lorenzo. En este tipo de casos, el protocolo provincial establece que una muerte violenta debe ser investigada inicialmente bajo presunción de homicidio, hasta que las pruebas permitan descartar razonadamente la existencia de un delito.