Un joven de 22 años fue imputado en las últimas horas en Campo Quijano, en el Valle de Lerma, acusado de agredir físicamente a su expareja, provocarle lesiones, destruir su teléfono celular en dos oportunidades y desobedecer una orden judicial que le prohibía acercarse a la víctima. La causa es investigada por la Fiscalía Penal de Rosario de Lerma, que además solicitó el mantenimiento de detención del acusado mientras avanza el proceso.
La imputación incluye los delitos de lesiones leves doblemente agravadas —por la existencia de una relación de pareja previa y por mediar violencia de género—, daños en dos hechos y desobediencia judicial, todo en concurso real. Los episodios ocurrieron en distintos momentos en la localidad de Campo Quijano y fueron denunciados por la joven damnificada ante la Policía.
El caso comenzó a tomar forma tras la intervención de la Comisaría N.º 7, luego de que la mujer radicara una denuncia en la que relató situaciones de violencia ocurridas en su vivienda, ubicada sobre calle 25 de Mayo, en esa localidad. Según expuso, había mantenido una relación sentimental con el acusado durante aproximadamente cuatro meses, vínculo que finalizó en octubre de 2025.
De acuerdo a la denuncia, el primer hecho se registró el 2 de enero de este año. Ambos se encontraban en el domicilio de la joven cuando se produjo una discusión que fue escalando en tensión. La situación derivó en un forcejeo, en cuyo contexto el acusado le arrebató el teléfono celular y lo arrojó con violencia contra el suelo, provocando su destrucción.
Pero el episodio no terminó allí. Siempre según el relato incorporado a la causa, durante la pelea el joven la habría tomado del cuello, generándole lesiones. Tras el hecho, la mujer fue examinada por personal médico y el certificado incorporado al expediente constató lesiones compatibles con lo denunciado.
El segundo episodio denunciado ocurrió el 9 de febrero, cerca de las 00:30. La víctima manifestó que el joven se presentó nuevamente en su domicilio, esta vez en estado de ebriedad. A pesar de las medidas de restricción vigentes, ingresó al inmueble y se generó una nueva discusión. En ese contexto, volvió a dañar el teléfono celular de la mujer.
Ante la negativa del acusado de retirarse del lugar, la joven decidió irse de la vivienda y pidió ayuda a una amiga. Fue esta última quien dio aviso a la Policía. Minutos después, efectivos se hicieron presentes en el domicilio, procedieron a la demora del joven y secuestraron el celular dañado, que quedó incorporado como elemento probatorio en la investigación.
Uno de los puntos más delicados del caso es el presunto incumplimiento de una orden judicial. El Juzgado de Violencia Familiar y de Género N.º 1 había dispuesto medidas de protección a favor de la denunciante, entre ellas la prohibición de acercamiento, la prohibición de ejercer actos de violencia y la prohibición de ingresar al domicilio de la víctima. Esa resolución, según consta en la causa, había sido debidamente notificada al acusado.
A pesar de ello, el joven se habría presentado nuevamente en la vivienda, lo que configuraría el delito de desobediencia judicial, una conducta que en el marco de causas de violencia de género es considerada de especial gravedad, ya que implica el incumplimiento de una orden destinada a proteger la integridad física y psicológica de la víctima.
En el ámbito judicial de Salta, este tipo de hechos se encuadran dentro de la Ley Nacional 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, que establece un marco específico para abordar situaciones de violencia de género. Las lesiones agravadas por el vínculo y por mediar violencia de género contemplan penas más severas que las lesiones comunes, justamente por el contexto en el que se producen.
El fiscal interviniente solicitó que el imputado continúe detenido mientras se desarrollan las diligencias correspondientes. En esta etapa procesal, la investigación se centra en la recolección de pruebas, testimonios y pericias que permitan avanzar hacia una eventual elevación a juicio.
En Campo Quijano y en distintas localidades del Valle de Lerma, los casos de violencia de género siguen generando preocupación. Las autoridades reiteran la importancia de denunciar este tipo de situaciones y recuerdan que existen canales de asistencia y acompañamiento para víctimas, tanto a nivel provincial como nacional.