Durante un operativo preventivo, efectivos de la Policía Rural y Ambiental de Las Lajitas detectaron carne en mal estado en una carnicería del barrio Centro. La intervención, realizada ayer, permitió decomisar un total de 31 kilos de carne vacuna que no cumplían con las condiciones sanitarias para ser comercializados.
El procedimiento se enmarca dentro de los controles rutinarios que las fuerzas de seguridad realizan en comercios de la zona para garantizar la salud pública. La carne secuestrada presentaba signos evidentes de deterioro, lo que motivó la actuación inmediata de las autoridades.
La responsable del comercio, una mujer de 56 años, fue infraccionada por violar el artículo 201 del Código Penal, que establece sanciones para quienes expendan alimentos en condiciones no aptas para el consumo humano. La Fiscalía Penal de Las Lajitas intervino en el caso, supervisando el decomiso y las medidas legales correspondientes.
Los operativos de control en carnicerías y otros comercios de alimentos buscan prevenir riesgos sanitarios y proteger a la población frente a productos que puedan causar intoxicaciones o enfermedades. En los últimos meses, los controles en la provincia de Salta se intensificaron, especialmente en comercios de barrios céntricos, donde la circulación de alimentos es constante y el riesgo de irregularidades mayor.
Desde la Policía Rural y Ambiental señalaron que estos procedimientos se realizan de manera rutinaria y preventiva, buscando asegurar que los comercios cumplan con las normas sanitarias vigentes. Además, recordaron que los vecinos pueden denunciar irregularidades o productos sospechosos para que las autoridades actúen de inmediato.
Este decomiso se suma a otros casos recientes en la región, donde la venta de alimentos en mal estado generó sanciones y decomisos. Las autoridades locales insisten en la importancia de mantener la higiene y el correcto almacenamiento de los productos, ya que la salud de la comunidad depende de ello.
Los vecinos del barrio Centro recibieron con alivio la noticia, valorando la rápida intervención de la policía y la Fiscalía. La acción no solo garantiza que los alimentos en mal estado no lleguen a los hogares, sino que también sirve como advertencia para otros comercios que podrían descuidar las normas sanitarias.
Con el decomiso, las fuerzas de seguridad buscan reforzar la confianza de la población en los controles locales y recordar que la venta de productos vencidos o deteriorados tiene consecuencias legales. La fiscalía continúa supervisando el caso y evaluando medidas adicionales para prevenir situaciones similares en el futuro.