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Tartagal

Durmieron a un reconocido profesor de artes marciales: “Confió en ellos y despertó sin moto ni nada”

Daniel Guerra, un referente del deporte en la zona, fue víctima de un ataque con sustancias que lo dejó inconsciente por horas, perpetrado por conocidos en un encuentro cotidiano.

Durmieron a un reconocido profesor de artes marciales: “Confió en ellos y despertó sin moto ni nada”

En el corazón de Tartagal, donde la vida transcurre entre el calor del norte y el pulso de una comunidad unida, un hecho inesperado sacudió a todos. Daniel Guerra, ese entrenador que ha moldeado a tantos pibes en las artes marciales, terminó siendo el blanco de un delito que nadie ve venir. No fue un asalto a puño limpio, sino algo más traicionero: la gota a gota, esa modalidad que usa drogas para anular a la víctima y saquearle todo sin resistencia.

 

Guerra, con sus años de experiencia en tatamis y rings, siempre enseñó a sus alumnos a estar alerta, a leer los movimientos del rival. Pero esta vez, el enemigo estaba disfrazado de amigo. Un hombre y una mujer de su círculo cercano lo invitaron a un rato compartido, y en medio de la charla, le ofrecieron una bebida que parecía inofensiva. Lo que siguió fue un blackout total, un vacío de casi diez horas donde el mundo se apagó para él.

Al despertar, el panorama era desolador: su moto, esa compañera fiel para moverse por las rutas salteñas, había desaparecido junto con varias pertenencias que llevaba encima. No era solo un robo común; era una violación a la confianza, un golpe bajo que deja a cualquiera desarmado. En una región como la nuestra, donde el norte de Salta lidia con desafíos cotidianos, este tipo de ataques silenciosos se están volviendo una amenaza constante, acechando en lo que parece un momento de relajo.

Lo que más duele en este caso es ver a un maestro como Guerra, que ha dedicado su vida a formar jóvenes en San Martín y Orán, reducido a la indefensión absoluta. Él, que predica la disciplina y los valores en cada clase, ahora es el ejemplo vivo de cómo la sumisión química no discrimina. No importa si sos un experto en combate cuerpo a cuerpo; una gota en la bebida y todo se derrumba, dejando solo el amargo sabor de la traición.

La denuncia ya está en marcha, y aunque los responsables son conocidos en la ciudad, el proceso judicial recién empieza. Mientras tanto, en Tartagal, la gente habla en voz baja de estos métodos que avanzan como una plaga invisible. Es un llamado de atención para todos: en el norte provincial, donde las distancias son grandes y las redes sociales ayudan a difundir alertas, hay que redoblar la precaución en encuentros que parecen inocentes.

Este episodio no solo genera conmoción local, sino que pone el foco en la necesidad de mayor vigilancia contra los robos con sustancias psicotrópicas en Argentina. En Salta, con su mezcla de tradición y modernidad, casos como el de Guerra invitan a reflexionar sobre cómo protegerse en un mundo donde el peligro no siempre viene de frente, sino camuflado en una simple copa.

 


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