El caso salió a la luz a partir del testimonio de una persona que, bajo reserva de identidad, brindó detalles sobre la situación que atraviesa A. Y., una joven japonesa de 23 años que reside en Salta desde 2024, según informó ElTribuno.
Según relató el testigo, la mujer se animó a denunciar en octubre del año pasado, cuando declaró en la Comisaría 1ª ser víctima de violencia intrafamiliar. Durante meses, habría soportado los abusos debido a múltiples factores de vulnerabilidad: la barrera idiomática, la falta de redes familiares en la provincia y el aislamiento al que, según la denuncia, fue sometida por su pareja, quien incluso le habría quitado el teléfono celular.
La causa quedó radicada en el Juzgado de Violencia Familiar y de Género de 1ª Nominación.
Cuestionamientos al accionar judicial
De acuerdo con lo manifestado por el testigo, la Fiscalía Penal de Violencia Familiar y de Género N.º 3 no habría convocado a la víctima a declarar formalmente y, según afirmó, se le habría informado erróneamente que el expediente no estaba habilitado, cuando en realidad sí lo estaba.
Además, por decisión judicial, y teniendo en cuenta un diagnóstico de depresión posparto, se dispuso que el agresor no fuera apartado del hogar y que se estableciera una consigna policial personalizada, una medida que luego habría sido vulnerada.
Presunto soborno y secuestro
Uno de los hechos más graves relatados en la denuncia indica que la consigna policial habría recibido dinero para retirarse del lugar y dejar asentado falsamente que la pareja se encontraba de viaje en Jujuy.
"El 25 de diciembre ella me escribió que quería verme. Cuando fui el 27, ya no había consigna y me dijeron que estaban en Jujuy. Minutos después, ella me escribió diciendo que estaba en el domicilio y que quien respondía por ella era el agresor", relató el testigo.
Ante esta situación, el hombre fue denunciado por secuestro, y la Policía logró rescatar a la víctima, quien presentaba lesiones visibles en el rostro y se encontraba encerrada con su bebé en una habitación.
El supuesto abusador de una mujer japonesa en Salta, captado en cámaras de seguridad al momento de ser detenido.
Abuso sexual, drogas y presunto encubrimiento
Tras el rescate, la joven denunció formalmente abuso sexual con acceso carnal, amenazas, violencia física, psicológica y económica, además de haber sido obligada a consumir marihuana.
Uno de los puntos más sensibles del caso es que, según consta en la denuncia, un familiar del acusado, que sería médico, habría borrado registros clínicos de las lesiones, lo que agravaría aún más la situación judicial.
El inicio de la relación y el embarazo
La mujer relató que la relación comenzó en septiembre de 2024 en Japón. Cinco meses después quedó embarazada, situación que, según declaró, se produjo por un acto imprudente del hombre, pese a que ella le había solicitado el uso de preservativos.
Posteriormente, decidieron viajar a Argentina para el nacimiento del bebé, ya que el parto sería gratuito. Fue entonces cuando, según la denuncia, comenzaron los episodios más graves de violencia.
Golpes de puño, tirones de cabello, arrastres, robo de ahorros, uso indebido de su tarjeta de crédito y la obligación de pedir dinero a sus padres forman parte del relato incorporado al expediente.
Violencia sexual durante el embarazo
Uno de los hechos más graves denunciados ocurrió durante el embarazo. Según consta en el escrito judicial, la joven manifestó que no deseaba mantener relaciones sexuales, pero aun así fue obligada por su pareja, quien habría abusado de ella con acceso carnal.
En otro episodio, también se registró una lesión en uno de sus dedos, producto de la violencia ejercida.
Acompañamiento y pedido urgente
Actualmente, la mujer se encuentra alojada en la casa de una persona que la acompaña de manera permanente. Es asistida por la Fundación Volviendo a Casa y espera que su familia pueda reunir el dinero necesario para comprar los pasajes de regreso a Japón.
Además, aguarda una resolución judicial que le permita salir del país junto a su hijo, mientras el acusado continúa en libertad, aunque con medidas restrictivas vigentes.