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VIOLENCIA DE GÉNERO

Orán: condenaron a cinco años de cárcel a un hombre que atacó a su expareja con un destornillador

El violento episodio ocurrió en septiembre de 2024 dentro de una vivienda de San Ramón de la Nueva Orán.

Orán: condenaron a cinco años de cárcel a un hombre que atacó a su expareja con un destornillador

La Justicia de Salta condenó a cinco años de prisión efectiva a un hombre de 58 años por atacar brutalmente a su expareja con un destornillador en la ciudad de Orán. El hecho, ocurrido en septiembre de 2024, fue encuadrado dentro de un contexto de violencia de género y terminó con la mujer gravemente herida tras recibir numerosas lesiones en distintas partes del cuerpo.

La sentencia fue dictada por la Sala I del Tribunal de Juicio del distrito judicial Orán, luego de la audiencia de debate en la que se analizaron las pruebas reunidas durante la investigación penal. Además de la pena de cumplimiento efectivo, el magistrado ordenó que el condenado sea incorporado al Banco de Datos Genéticos, una medida prevista en determinados delitos graves.

El caso generó fuerte impacto en el norte provincial por la violencia desplegada durante el ataque y por las características del vínculo previo entre el acusado y la víctima. La Justicia consideró acreditado que existía una relación de pareja anterior y que la agresión estuvo atravesada por violencia de género.

Según surgió de la causa, el episodio se produjo el 13 de septiembre de 2024, cuando la mujer se encontraba en su vivienda acompañada por otra persona. En ese contexto, el agresor ingresó al domicilio portando un destornillador y la atacó con el elemento punzante.

Durante la agresión, la víctima sufrió doce lesiones distribuidas en diferentes zonas del cuerpo. Varias de ellas fueron superficiales, pero una herida comprometió uno de sus pulmones, situación que elevó la gravedad del hecho y requirió asistencia urgente.

La persona que estaba junto a la mujer logró escapar del inmueble en medio del ataque y salió en busca de ayuda policial. Esa intervención resultó clave para frenar la situación y permitir que la víctima recibiera atención médica.

En un primer momento, la acusación avanzó bajo la figura de tentativa de homicidio agravado por mediar una relación de pareja y por violencia de género. Sin embargo, tras el debate oral y luego de escuchar los planteos de las partes, el tribunal resolvió condenar al acusado como autor del delito de lesiones graves agravadas por la relación preexistente y por violencia de género.

La pena de prisión efectiva implica que el hombre deberá cumplir la condena detenido, sin posibilidad de ejecución condicional. En este tipo de resoluciones, los jueces valoran tanto la magnitud de las lesiones ocasionadas como el contexto en el que se produjeron los hechos.

La decisión judicial también incluyó la incorporación del condenado al Banco de Datos Genéticos, una herramienta utilizada por el sistema judicial argentino para fortalecer investigaciones penales y el registro de personas condenadas en determinados delitos.

El caso vuelve a exponer una problemática persistente en Salta y en toda la Argentina: la violencia ejercida contra mujeres por parte de exparejas o parejas actuales. Muchos de estos episodios ocurren en ámbitos privados, dentro del hogar, donde la víctima se encuentra en una situación de mayor vulnerabilidad.

En distintas localidades salteñas, organismos públicos y organizaciones sociales vienen advirtiendo sobre la necesidad de reforzar los mecanismos de prevención, protección y asistencia. Las denuncias tempranas, las medidas cautelares y el acompañamiento institucional suelen ser determinantes para evitar desenlaces más graves.

En ciudades como Orán, con una importante dinámica urbana y regional, también se remarca la importancia de garantizar respuestas rápidas ante alertas por violencia familiar o de género. La articulación entre Policía, Justicia, sistema de salud y áreas sociales resulta clave en este tipo de casos.

La utilización de un elemento punzante como arma improvisada también fue un aspecto relevante del expediente. La violencia ejercida con objetos cotidianos es frecuente en ataques intrafamiliares, donde el agresor aprovecha herramientas o utensilios disponibles para causar daño inmediato.

Especialistas señalan que los antecedentes de control, hostigamiento, amenazas o irrupciones en domicilios suelen ser señales de riesgo que requieren atención urgente. Por eso se insiste en la importancia de denunciar conductas intimidatorias antes de que escalen a episodios de extrema violencia.

Para la víctima, el fallo representa una respuesta judicial frente a una agresión de enorme gravedad que puso en riesgo su vida. Si bien ninguna condena borra lo vivido ni las secuelas físicas y emocionales, la sentencia establece responsabilidad penal y una sanción concreta.

En términos institucionales, el caso suma un nuevo antecedente en la Justicia salteña respecto del abordaje de hechos violentos cometidos en contextos de relaciones afectivas previas. También ratifica la aplicación de agravantes cuando se comprueba violencia de género.

La condena dictada en Orán deja además un mensaje claro: los ataques contra mujeres en manos de exparejas tienen consecuencias penales severas, especialmente cuando se utilizan armas o elementos capaces de provocar lesiones letales.

Mientras tanto, el desafío de fondo continúa siendo prevenir. En Salta, como en el resto del país, cada sentencia pone fin a una etapa judicial, pero también recuerda la necesidad de actuar antes de que la violencia llegue a niveles extremos.


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