La muerte de José Eduardo Figueroa, conocido como “Jota”, dentro de la Unidad Carcelaria 1 de Villa Las Rosas, puso en marcha una investigación judicial que busca esclarecer exactamente cómo y cuándo ocurrió el deceso.
El hombre cumplía prisión perpetua por el femicidio de Mercedes Kvedaras, cometido en agosto de 2023 en el barrio privado El Tipal. Aunque las primeras informaciones apuntan a un posible ahorcamiento, la causa se tramita con la máxima seriedad.
El fiscal penal 2 de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas, Daniel Espilocín, tomó intervención desde el penal y ordenó la participación del Cuerpo de Investigaciones Fiscales. Dispuso el traslado del cuerpo al Servicio de Tanatología Forense para realizar la autopsia médico-legal, que deberá precisar la causa, la mecánica y el momento aproximado de la muerte, además de verificar si existían lesiones.
La pesquisa se rige por la Resolución 1284/2021 de la Procuración General, que establece que ante el fallecimiento de una persona privada de libertad se presume un homicidio doloso hasta que se demuestre lo contrario. Por esa razón se preservó la escena y se dispusieron desde el inicio todas las diligencias propias de una investigación criminal, sin cerrar anticipadamente ninguna hipótesis.
Uno de los puntos que aún genera dudas es el lugar exacto donde hallaron a Figueroa. Mientras algunos datos indican que estaba en su celda del pabellón F, otras versiones señalan el patio interno de ese sector. El condenado compartía el pabellón con otros internos y, según los primeros relatos, uno de ellos dio el aviso luego de un conteo.
La Fiscalía secuestró las grabaciones de las cámaras de seguridad, los libros y partes diarios del pabellón, y el legajo del interno. También serán clave las declaraciones de los detenidos que estaban en el lugar y del personal penitenciario de guardia. Habrá que establecer quiénes cumplían funciones y cómo se produjo la alerta, teniendo en cuenta que los celadores suelen permanecer fuera del pabellón.
El horario del deceso es otro aspecto central. Una ambulancia del Servicio Penitenciario llegó al hospital San Bernardo cerca de las 18.35 y los médicos constataron que ya no había signos vitales. La investigación deberá determinar si la muerte se produjo dentro del penal o durante el traslado. El Servicio Penitenciario indicó que activó el protocolo de emergencia, brindó las primeras asistencias y notificó al defensor y a los familiares.
En paralelo, la Secretaría de Justicia abrió una investigación administrativa para revisar si se cumplieron los protocolos de vigilancia, custodia y asistencia. Fuentes del caso señalaron que Figueroa recibía terapia psicológica con un profesional particular. La autopsia, las imágenes, los registros y los testimonios serán las pruebas principales para establecer qué ocurrió y si hubo alguna responsabilidad penal o administrativa.