La localidad de La Merced atraviesa horas de profunda conmoción tras la muerte de un niño de 5 años que fue atropellado el domingo por la noche. El trágico hecho no solo dejó un dolor irreparable en la comunidad, sino que además desató una fuerte reacción social que derivó en protestas, disturbios y un corte total sobre la Ruta Nacional 68, una de las principales vías de conexión del Valle de Lerma.
Todo ocurrió alrededor de las 20.30 en una zona transitada del pueblo, cuando una camioneta Ford Ranger embistió al menor por motivos que aún son materia de investigación. El impacto fue de tal magnitud que el niño debió ser trasladado de urgencia en estado crítico, pero pese a los esfuerzos médicos, horas más tarde se confirmó su fallecimiento.
La noticia corrió rápidamente entre los vecinos y, con el paso de las horas, la tristeza inicial se transformó en indignación. Desde temprano, durante la mañana del lunes, un grupo numeroso de personas comenzó a concentrarse frente al edificio municipal para exigir justicia y respuestas concretas por lo ocurrido.
El clima fue subiendo de tono a medida que avanzaba la protesta. Entre gritos, pancartas y acusaciones, los manifestantes apuntaron no solo contra el conductor involucrado en el siniestro, sino también contra la gestión municipal. La situación se volvió tensa cuando la movilización derivó en incidentes con la policía, que debió intervenir para evitar que los disturbios escalaran aún más.
Como medida preventiva, se dispuso el cierre del edificio comunal y la evacuación del personal que se encontraba en el interior. La presencia policial se reforzó en la zona céntrica ante el temor de nuevos episodios de violencia.
En paralelo, otro grupo de vecinos decidió trasladar el reclamo hacia la Ruta Nacional 68, donde se llevó adelante un corte total que generó importantes demoras y complicaciones en el tránsito. Automovilistas y transportistas se vieron afectados durante varias horas, mientras las fuerzas de seguridad intentaban mediar para descomprimir la situación.
Uno de los puntos que más alimentó la bronca social fue el vínculo del conductor con el entorno político local. Según trascendió, quien manejaba el vehículo sería el chofer del intendente de La Merced, lo que generó sospechas y cuestionamientos entre los vecinos respecto a posibles privilegios o encubrimientos.
A esto se sumó otro dato que circuló entre los manifestantes y que incrementó el malestar: la supuesta relación familiar, en segunda línea, entre el niño fallecido y una persona cercana al jefe comunal. Si bien este punto no fue confirmado oficialmente, contribuyó a profundizar el clima de desconfianza que hoy atraviesa a la comunidad.
Mientras tanto, desde el ámbito judicial se confirmó que el conductor permanece demorado. Se le practicaron los estudios correspondientes, incluyendo el test de alcoholemia, que arrojó resultado negativo, y otros análisis complementarios. La fiscalía interviniente continúa recolectando pruebas para determinar las responsabilidades y definir la situación procesal del implicado.
El vehículo involucrado en el hecho fue secuestrado y trasladado a una dependencia policial, donde será sometido a peritajes técnicos que permitan esclarecer la mecánica del siniestro.
Más allá de los avances en la investigación, en La Merced el foco sigue puesto en el reclamo de justicia. La muerte del niño dejó al descubierto no solo el dolor de una familia, sino también un malestar social más amplio que se venía gestando en la localidad.
Durante la protesta, varios vecinos expresaron su hartazgo por distintas problemáticas que afectan al municipio, desde el estado de las calles hasta la falta de controles en materia de tránsito. En ese contexto, el hecho trágico actuó como detonante de una bronca acumulada que encontró en la plaza principal su punto de ebullición.
El clima en el pueblo continúa siendo delicado. Si bien con el correr de las horas la situación tendió a calmarse, no se descartan nuevas manifestaciones en los próximos días. La comunidad permanece movilizada, a la espera de respuestas claras por parte de las autoridades y de avances concretos en la causa judicial.
En medio de este escenario, la tragedia vuelve a poner en agenda la problemática de la seguridad vial en Salta, especialmente en localidades del interior donde los controles suelen ser más laxos y las condiciones de circulación no siempre son las adecuadas.
La Merced, un pueblo acostumbrado a la tranquilidad, hoy se encuentra sacudido por un hecho que dejó una marca profunda. Entre el dolor, la bronca y la incertidumbre, los vecinos buscan que la muerte del pequeño no quede impune y que sirva, al menos, para generar cambios que eviten nuevas tragedias.