La reforma electoral en la provincia dio un giro clave en las últimas horas tras el dictamen acordado en la Cámara de Diputados, que redefine el sistema de votación de cara a las próximas elecciones. El nuevo esquema mantiene la posibilidad de acumular votos entre listas de un mismo frente, aunque establece una excepción central: la categoría de gobernador y vicegobernador no estará alcanzada por ese mecanismo.
El proyecto, que será debatido en el recinto en los próximos días, surge de intensas negociaciones políticas y presenta diferencias importantes respecto de la iniciativa original. En su versión inicial, la propuesta impulsaba modificaciones directas sobre el régimen electoral vigente, pero el texto que avanzó en comisión opta por trasladar esos cambios a otra normativa, generando un rediseño integral del sistema.
En la práctica, esto implica que la acumulación de votos —un punto que generó fuertes cuestionamientos— seguirá vigente, pero solo para cargos legislativos y municipales. De este modo, senadores, diputados, intendentes y concejales podrán sumar los votos obtenidos por distintas listas dentro de una misma alianza o partido, consolidando el desempeño general del espacio político.
Para la categoría de gobernador, en cambio, se fijó un criterio distinto. Cada frente o alianza deberá presentar una única lista, lo que elimina cualquier posibilidad de arrastre de votos entre candidaturas internas. Esta definición aparece como uno de los ejes centrales del nuevo dictamen y busca desactivar las críticas que vinculaban la reforma con sistemas electorales cuestionados en el pasado.
Otro de los puntos relevantes es la exigencia territorial para competir por la gobernación. Las fuerzas políticas deberán presentar candidatos en todas las categorías en al menos 15 departamentos, una condición que apunta a fortalecer la representación provincial y evitar candidaturas con alcance limitado.
El nuevo esquema también establece límites en la cantidad de listas que pueden presentar los frentes electorales. Para la mayoría de las categorías, se permitirá hasta un máximo de cuatro listas por alianza, lo que abre el juego a la competencia interna. Sin embargo, en el caso de gobernador, la lista será única, reforzando la idea de una candidatura consolidada.
En cuanto a los cargos legislativos, el sistema combinará dos mecanismos. Primero, se asignarán las bancas entre las fuerzas políticas mediante el sistema D’Hondt. Luego, cada espacio distribuirá esos lugares entre sus listas internas en función de los votos obtenidos. Este modelo busca equilibrar la representación general con la competencia dentro de cada frente.
La reforma también introduce cambios en la organización electoral. Se amplían los plazos para la presentación de listas, la definición de colores partidarios y la oficialización de candidaturas, otorgando mayor margen para la planificación de las campañas.
En paralelo, se redefinen las condiciones para la conformación de alianzas, que deberán estar integradas por al menos dos partidos políticos. Esta medida apunta a ordenar el mapa electoral y limitar la proliferación de estructuras sin respaldo institucional.
Otro aspecto que se incorpora es la modificación del sistema de voto electrónico. La nueva normativa prioriza la imagen de los candidatos en la pantalla, por sobre los símbolos partidarios, e incluye a los principales postulantes en las listas legislativas. El objetivo es facilitar la identificación de las opciones por parte del electorado y garantizar condiciones de igualdad.
El dictamen refleja una estrategia política clara: evitar cambios directos en las leyes más sensibles, pero mantener la esencia de la reforma a través de otras herramientas legales. Así, se configura un sistema híbrido que reemplaza en parte el rol que cumplían las elecciones primarias y redefine la dinámica de competencia electoral.
Con este escenario, el debate en Diputados se anticipa intenso, con posiciones encontradas sobre el impacto real de los cambios. Mientras desde el oficialismo sostienen que la reforma amplía la participación y ordena el sistema, sectores opositores mantienen sus reparos y advierten sobre posibles distorsiones en la representación.