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Receta de fricasé de pollo: Cómo hacer el guiso francés bien cremoso en pocos minutos

Una salsa aterciopelada, pollo tierno y el sabor inconfundible de la cocina francesa.

Receta de fricasé de pollo: Cómo hacer el guiso francés bien cremoso en pocos minutos

El fricasé de pollo es uno de los platos más emblemáticos de la cocina francesa y tiene una historia que se remonta a varios siglos atrás. Se trata de una receta a base de pollo cocido en una salsa hecha con caldo y crema, que logra ese equilibrio perfecto entre lo reconfortante y lo sofisticado.

Lo mejor de todo es que, a pesar de su origen y su presentación, no requiere de muchas horas de cocción ni técnicas complicadas. En pocos minutos y con ingredientes simples, el resultado es un plato que parece de restaurante pero que cualquiera puede lograr en su propia cocina.

¿Cómo preparar el fricasé de pollo, el guiso francés que conquista al mundo?

 La mejor parte de esta receta es que no hay que salir corriendo al supermercado. El fricasé de pollo se hace con ingredientes que seguramente ya están en tu heladera y en tu alacena, nada fuera de lo común, todo con un resultado extraordinario.

Ingredientes:

  •     800 gramos de pechugas o muslos de pollo
  •     1 cebolla mediana
  •     3 dientes de ajo
  •     30 gramos manteca
  •     Aceite de oliva
  •     Harina c/n
  •     300 ml de caldo de pollo
  •     200 ml de crema de leche
  •     Mostaza
  •     100 ml de vino blanco
  •      Tomillo fresco o seco
  •     Hojas de laurel
  •     Sal y pimienta a gusto

Paso a paso:

-Cortá el pollo en trozos medianos, salpimentalo bien de ambos lados y dejalo a un costado. En una sartén grande o cacerola, calentá un poco de aceite de oliva con un pedacito de manteca a fuego medio-alto y dorá el pollo por todos lados hasta que tome buen color. Retiralo y reservá.

-En la misma sartén, rehogá una cebolla picada y los dientes de ajo también picados a fuego medio hasta que estén blanditos y transparentes. Sumá la harina, mezclá bien y cociná un par de minutos para que no quede gusto a crudo.

-Agregá el vino blanco y despegá bien todo lo que quedó en el fondo de la sartén, que ahí está todo el sabor. Dejalo cocinar hasta que se evapore el alcohol. Después incorporá el caldo de pollo, el tomillo y la hoja de laurel, y volvé a poner el pollo dentro. Cociná a fuego medio, bajo, con tapa, hasta que esté bien cocido.

-Por último, sacá el laurel, bajá el fuego y sumá la crema de leche junto con la mostaza. Mezclá suave y dejá que la salsa espese un poco hasta que quede bien cremosa. Probá y ajustá sal y pimienta si hace falta, y servilo bien caliente con arroz, papas o un buen pan para aprovechar la salsa.

Tips para que quede perfecto

  • Para que el pollo te quede bien jugoso, no lo cocines de más: una vez que está dorado y termina su cocción en la salsa, ya está listo. Si lo dejás demasiado tiempo, se puede secar.
  • Otro truco clave es no saltear el paso de desglasar con vino: eso levanta todo el sabor del fondo de la sartén y le da mucha más profundidad a la salsa. Y si querés un plus, podés sumar un poco de  queso rallado al final para darle más intensidad.

 


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