En medio de la delicada situación que atraviesa el sistema de salud salteño, el gobernador Gustavo Sáenz no se guardó nada y salió a hablar con la crudeza que el momento exige.
“Mientras algunos hablan de las elecciones, hay jubilados sin atención, no consiguen medicamentos, personas con discapacidad sin respuestas y un sistema de salud que no puede esperar”, dijo con firmeza. Sus palabras resonaron fuerte porque no se trata de una denuncia más: es la realidad que viven miles de salteños todos los días.
El mandatario fue directo al grano y señaló con nombre y apellido a los legisladores olmedistas. Les reprochó que no les importan los jubilados ni los discapacitados, porque una vez más brillaron por su ausencia en las mesas de trabajo donde se discutían estos temas urgentes. Para Sáenz, esa falta de presencia no es un detalle: es una clara muestra de desinterés por los problemas que realmente afectan a la gente de Salta.
El gobernador insistió en que estos temas no tienen color político. “Lo venimos diciendo y lo vamos a seguir sosteniendo”, remarcó. Y agregó que la falta de empatía también es una forma de abandono. En un tono que mezcla bronca y compromiso, dejó en claro que él elige estar donde más duele, al lado de los salteños que sufren los recortes y la desidia.
Sáenz cerró su mensaje con un llamado a la acción: la salud no espera. Mientras otros miran para otro lado o se distraen con la campaña electoral, él sigue exigiendo respuestas concretas al Gobierno nacional y trabajando para que los recursos lleguen donde tienen que llegar. Porque en Salta, como dice el gobernador, la prioridad son los que menos tienen y los que más necesitan del Estado.
En un contexto donde la paciencia de la gente se agota, el mensaje de Sáenz deja una cosa clara: el gobierno provincial no va a mirar para otro lado. Los salteños esperan hechos, no palabras, y el mandatario parece dispuesto a pelear para que nadie se olvide de los que realmente importan.