En medio de un revuelo que sacude la política salteña, el ministro de Salud Federico Mangione desmintió que el estudio realizado al gobernador Gustavo Sáenz fuera un narcotest, aclarando que se trató de una simple rinoscopía para chequear patologías nasales, mientras el exministro Juan José Esteban insiste en que el dispositivo usado no detecta consumo de sustancias.
La controversia estalló tras una demostración pública en la presentación del Hospital Público Digital SAFESA, donde el gobernador Sáenz se sometió a un examen con un aparato médico que muchos interpretaron como una prueba toxicológica. Ahora, con voces cruzadas entre actuales y exfuncionarios, el debate sobre la salud y la transparencia en Salta toma temperatura y genera dudas en la opinión pública.
Mangione salió al cruce con firmeza, asegurando que nunca se habló de narcotest y que todo fue una falacia armada por malentendidos. Explicó que el equipo en cuestión es versátil, con cánulas que permiten explorar diferentes partes del cuerpo, como el oído o la nariz, pero que su propósito principal es diagnosticar afecciones comunes, no adicciones o consumos recientes.
El funcionario provincial enfatizó que la rinoscopía realizada busca detectar problemas como infecciones o anomalías en las fosas nasales, y no tiene la precisión para determinar si alguien ha ingerido drogas. "Es un estudio médico estándar, nada que ver con controles de sustancias", insistió, tratando de bajar los decibeles a una polémica que se viralizó en redes sociales salteñas.
Por su lado, el exministro Esteban no se quedó callado y cuestionó duramente el procedimiento, afirmando que el dispositivo no está diseñado para ese fin. Según él, se trata de un instrumento básico para revisiones otorrinolaringológicas, incapaz de identificar rastros de drogas, lo que pone en jaque la credibilidad de la demostración y aviva sospechas sobre intenciones ocultas en el gobierno de Sáenz.
Este ida y vuelta entre Mangione y Esteban refleja las tensiones internas en el sector salud de Salta, donde la política se mezcla con la medicina y deja a los salteños preguntándose si hay más detrás de este episodio. Con el gobernador en el centro de la tormenta, la polémica podría escalar si no se aclaran todos los detalles, impactando en la imagen pública de la gestión provincial.