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"El Plan Güemes no existe": Adrián Zigarán criticó la inacción en la frontera tras la salida de Patricia Bullrich

Un nuevo operativo de Prefectura terminó con tensión. El interventor Adrián Zigarán denuncia que desde la salida de Bullrich el control fronterizo se diluyó y el narcotráfico encuentra cada vez más caminos.

"El Plan Güemes no existe": Adrián Zigarán criticó la inacción en la frontera tras la salida de Patricia Bullrich

Un operativo de la Prefectura Naval Argentina generó fuertes momentos de tensión este fin de semana en la zona fronteriza de Aguas Blancas y dejó otra vez en evidencia que el Plan Güemes ya no funciona como se anunciaba.

Efectivos interceptaron un cargamento de mercadería que era trasladado por uno de los cruces informales sobre el río Bermejo. El decomiso desató corridas, enfrentamientos y un clima de conflicto que se repite. Es el segundo hecho de este tipo en menos de un mes y pone de manifiesto un problema de fondo que va mucho más allá de un operativo puntual.  

El interventor de Aguas Blancas, Adrián Zigarán, explicó que se trata de un choque de lógicas que se viene repitiendo. Según detalla, es un choque cultural: “por un lado, se da el cambio de prefectos que llegan sin instrucciones. El plan Güemes es simple, combate al narcotráfico y control al bagayeo, no es combate al bagayeo. Por el otro, el bagayero en el romanticismo de somos trabajadores de frontera, busca que no se los controle y eso sí que no va a pasar”.  

Durante el procedimiento se registraron corridas, se arrojaron objetos y se escucharon detonaciones. Hasta el momento no se precisó el origen de los disparos ni se confirmó la existencia de personas heridas. Zigarán fue claro al respecto: “Del lado de los prefectos hubo rotura de móviles, ninguno tuvo lesión física, pero es una casualidad, hay muchas piedras y por suerte no le impactó a ninguno”. Y agregó con contundencia: “Va a seguir ocurriendo, porque por un lado tenes a esta gente que no conoce la mecánica y por el otro lado están los que no quieren ser controlados y lamentablemente dentro de ese contrabando, no en todo, viene cocaína”.  

¿Qué pasó con el Plan Güemes?

El Plan Güemes, que había sido presentado como una herramienta concreta para combatir el narcotráfico y ordenar el bagayeo, hoy no se percibe en el terreno. El trasfondo de estos incidentes es el debilitamiento del control fronterizo desde que Patricia Bullrich dejó el Ministerio de Seguridad de la Nación. La narco frontera se corrió hasta Tucumán y la presencia sobre la ruta perdió fuerza. Zigarán lo resume sin vueltas: “el Plan Güemes desapareció, una cosa era con Bullrich y otra sin Bullrich, hoy es un holograma, no existe.”  

La provincia de Salta pone recursos y estructura. Nación aporta los efectivos y poco más. El interventor detalla la situación con números y hechos: “la provincia invirtió 12.000 millones de pesos y están los efectivos, pero no lo vemos sobre la ruta. Súmale que Nación no pone mucho, casi nada. Pone los efectivos y nosotros tenemos que darle, alojamiento, almuerzo, merienda y cena. Cuando es una labor que tiene que hacerla solo nación”.

Esa asimetría se nota en el día a día. Los anuncios se acumulan y después se diluyen. Se habló del Plan Roca para el departamento San Martín y nunca se lanzó. Se proyectó un centro de capacitación en Mosconi y terminó mudándose a Tucumán. Cada vez que aparece una promesa, la frontera sigue esperando. Y mientras tanto el narcotráfico no espera.  

Uno de los puntos más graves que se arrastra es la falta de una ley de derribo. Argentina y Paraguay son de los pocos países de la región que no cuentan con esta herramienta. Esa ausencia impulsó a Zigarán a presentar un proyecto junto a la diputada Eliana Bruno. Sobre el texto explicó: “Lo elabore sin desgaste intelectual porque copie y pegue lo que esta funciona en más de 10 países latinoamericanos”.

Y fue más allá: “Es necesario plantarse ante el narcotráfico diciendo ya tenemos una ley de derribo y después veremos la instrumentación, que para mí es poner radares en Orán y Mosconi y un par de Pucaras o Tucanos para empezar a hacer efectivos los controles”.

En la época del Escudo Norte, con radares viejos, se detectaban unos cinco vuelos diarios. Hoy, con un cálculo conservador, pueden ser el doble. Cada avioneta puede transportar entre 350 y 500 kilos de cocaína. Los aterrizajes que antes se concentraban en Anta, Joaquín V. González o Rosario de la Frontera ahora llegan hasta Santiago del Estero. Hay aeronaves con autonomía suficiente para alcanzar Rosario de Santa Fe. El objetivo final suele ser la hidrovía.

Todo esto no es un problema menor ni local. Es un problema de seguridad nacional. Cuando el gobierno nacional descuida la frontera, el costo lo pagan las provincias del norte, las rutas, las ciudades del interior y, finalmente, todo el país. El tráfico de drogas no se queda en la frontera. Se mueve, se expande, genera violencia y corrupción. 

La diferencia de enfoque se nota. Con Bullrich al frente del ministerio había una mirada más dura y una presencia más concreta. Hoy esa mirada se aflojó. Los efectivos siguen estando, pero sin el respaldo logístico y estratégico que corresponde. La provincia pone plata y estructura. Nación pone hombres y después mira para otro lado. El resultado es un plan que existe en el papel y desaparece en la ruta. 

La frontera norte necesita algo más que anuncios y rotaciones de personal sin instrucciones. Necesita una estrategia sostenida, recursos reales y herramientas legales que permitan actuar. Mientras el Plan Güemes sea un holograma y la ley de derribo siga ausente, el narcotráfico va a seguir encontrando caminos. Y cada día que pasa sin una respuesta seria, la frontera se corre un poco más hacia adentro del país. 

El costo de esa demora no lo paga solo Salta. Lo paga Argentina entera.

 

 

 

 

 


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