El interventor judicial del Partido Justicialista de Salta, José Luis Napoleón Gambetta, confirmó que el principal objetivo de su gestión será avanzar hacia la convocatoria a elecciones internas, con el fin de normalizar la situación institucional del partido y encauzar su funcionamiento orgánico.
En ese marco, el dirigente reconoció que la intervención no es una palabra sencilla dentro del peronismo, aunque sostuvo que asumió la tarea en un contexto complejo, atravesado por fuertes tensiones internas, falta de conducción clara y un escenario de fragmentación que, según describió, viene afectando el rol político del PJ en la provincia.
Gambetta planteó que el partido necesita una etapa de reconstrucción profunda y de ordenamiento interno. En sus declaraciones, remarcó que la prioridad es dejar atrás un período de disputas y desconfianza entre sectores, que debilitó la dinámica partidaria y generó incertidumbre entre los afiliados.
“El partido tiene que renacer y volver a marcar un rumbo claro dentro de la política salteña”, expresó, en una definición que sintetiza el objetivo de la intervención: reactivar la vida interna del justicialismo y recuperar su funcionamiento pleno en el escenario provincial.
Según explicó, la convocatoria a elecciones internas se realizará una vez que se completen los plazos y procedimientos necesarios dentro del proceso de normalización. En ese sentido, dejó en claro que no habrá demoras innecesarias, pero sí el cumplimiento estricto de las instancias formales que requiere una reorganización de este tipo.
“Una vez establecidos los tiempos, lo voy a llamar de inmediato”, afirmó el interventor, en relación al llamado a los comicios partidarios que definirán nuevas autoridades y reconfigurarán la conducción del PJ salteño.
El dirigente también subrayó la necesidad de ampliar la participación interna y garantizar condiciones de competencia para todos los afiliados. En ese sentido, apuntó contra las prácticas de fragmentación que, según su visión, dañaron el funcionamiento del partido en los últimos años.
“El problema del partido es la sectorización, el ninguneo y las divisiones permanentes. Eso es lo que hay que dejar atrás”, sostuvo Gambetta, al describir el clima interno que busca revertir con el proceso de normalización.
La intervención apunta, además, a recomponer la institucionalidad del PJ en Salta, en un escenario donde las diferencias internas habían derivado en un funcionamiento limitado y en dificultades para encarar una agenda política unificada a nivel provincial.
Con la confirmación del llamado a internas, se abre ahora una etapa de reordenamiento dentro del peronismo salteño, que deberá definir liderazgos, estrategias y mecanismos de participación de cara a una nueva conducción partidaria.
El proceso, según se desprende de las definiciones del interventor, estará marcado por la búsqueda de mayor apertura y por el intento de cerrar definitivamente una etapa de conflictos que dejó al partido en una situación de debilidad organizativa y política dentro del escenario de Salta.