La diputada nacional libertaria por Salta, Gabriela Flores, tiene una explicación sencilla para los problemas económicos de la Argentina: la gente no entiende de economía.
Una tesis revolucionaria. Sobre todo, para quienes todos los días hacen economía con el changuito del supermercado, el alquiler, la tarjeta y un sueldo que se agota bastante antes que a fin de mes.
Pero como esto aun no alcanza, Flores fue por más. Al hablar de las reservas, aseguró que “le pertenecen a cada argentino que vive desde Ushuaia hasta Tierra del Fuego”. Esto es afirmar que algo pasa desde “Chicoana hasta la provincia de Salta”, o sea, un horror.
La frase merece varias aclaraciones, empezando por la geografía. Pero dejemos eso para otra clase.
Lo verdaderamente interesante es la pedagogía libertaria: el ciudadano común no entiende de economía, pero sí debe comprender que los recursos son de todos. Especialmente cuando hablamos de recursos públicos, aunque omite la preocupante cuestión de la toma de deuda.
Y acá aparece un pequeño inconveniente en el currículum de la diputada, porque todo es todos, aunque los pasajes son míos.
Veamos: Flores perdió la presidencia de la Comisión de Familias, Niñez y Juventudes de Diputados después de que trascendiera que su hijo había utilizado pasajes de avión de la Cámara para viajar entre Salta y Buenos Aires. La legisladora admitió el uso y ensayó una defensa bastante característica de estos tiempos: “esto no es un delito”. Tal vez no lo sea… pero debería.
El hecho, seamos honestos, tampoco parece exactamente el ejemplo de austeridad republicana que uno esperaría de una fuerza política que llegó prometiendo terminar con los privilegios de la casta.
La escena resulta casi perfecta: mientras Flores explica que la gente no entiende de economía, afuera hay argentinos que entienden perfectamente cuánto cuesta un pasaje de avión, cuánto gana un trabajador y cuánto se paga con recursos públicos, o sea, de todos.
Y, sobre todo, los argentinos entienden una diferencia elemental que no necesita ninguna materia universitaria: Que algo no sea delito no significa que esté bien.
Quizás la diputada tenga razón en algo: los argentinos no entendemos de economía, pero de contradicciones, parece que sabemos bastante.
Y si las reservas “le pertenecen” a todos los argentinos, habrá que avisarle al resto del país que, por lo visto, algunos descubrieron antes cómo se tramita la parte que corresponde.
Eso sí: “desde Ushuaia hasta Tierra del Fuego”.