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INTERNA PERONISTA

Máximo Kirchner impulsa a Axel Kicillof para liderar el PJ bonaerense

A días del cierre de listas, el diputado planteó al gobernador como candidato de unidad para conducir el Partido Justicialista provincial, en medio de tensiones internas y negociaciones.

Máximo Kirchner impulsa a Axel Kicillof para liderar el PJ bonaerense

A menos de una semana del vencimiento del plazo para la presentación de candidaturas, el proceso de renovación de autoridades del Partido Justicialista bonaerense entró en una etapa decisiva. En ese contexto, Máximo Kirchner propuso a Axel Kicillof como candidato de unidad para presidir el partido, una jugada que reconfigura el tablero interno y expone las diferencias dentro del peronismo provincial.

La iniciativa surgió en conversaciones reservadas del entorno del actual titular del PJ bonaerense, donde se planteó que la alternativa más ordenada para alinear la conducción partidaria con el Ejecutivo provincial es que el propio gobernador asuma el mando del partido. La definición, sin embargo, no está exenta de tensiones, ya que va en sentido contrario a la estrategia que hasta ahora venía sosteniendo Kicillof, quien había impulsado la postulación de la vicegobernadora Verónica Magario.

El debate se da en un momento clave para el peronismo, atravesado por la necesidad de reorganizarse tras la derrota electoral y de consolidar una referencia clara frente al gobierno nacional de Javier Milei. En ese marco, la conducción del PJ bonaerense aparece como una pieza central para ordenar el espacio, evitar fracturas y definir una estrategia política común.

Días atrás, el gobernador había encabezado una reunión con ministros, intendentes y dirigentes de su máxima confianza en la Casa de Gobierno de La Plata. Allí ratificó su respaldo a Magario como candidata a presidir el partido, una decisión que profundizó las diferencias con el sector que responde de manera directa a Máximo Kirchner y al kirchnerismo más duro. Esa postura abrió un escenario de negociación que, con el correr de las horas, fue ganando intensidad.

Desde distintos sectores del peronismo provincial coinciden en la necesidad de llegar a una lista de unidad antes del 15 de marzo, fecha prevista para las eventuales elecciones internas. El objetivo es evitar una interna abierta que termine desgastando al partido en un contexto político y social complejo, con una agenda dominada por ajustes económicos, reformas impulsadas desde la Casa Rosada y un clima de alta conflictividad.

En ese sentido, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), uno de los espacios con peso en la estructura partidaria, viene presionando para que la futura conducción del PJ bonaerense tenga una relación directa con la Gobernación. La idea que circula en ese ámbito es que el partido necesita una jefatura política clara, capaz de articular la gestión con la estrategia partidaria y de proyectar una oposición sólida a nivel nacional.

La propuesta de Máximo Kirchner de que Axel Kicillof asuma la presidencia del PJ bonaerense se apoya en ese razonamiento. En su entorno sostienen que el gobernador reúne las condiciones políticas y de gestión para encabezar esa etapa y convertirse en el principal referente del peronismo frente al gobierno libertario. Al mismo tiempo, remarcan que una conducción unificada permitiría ordenar a intendentes, legisladores y organizaciones territoriales.

Ahora, la decisión final está en manos del propio Kicillof, quien deberá definir si acepta el desafío de asumir un doble rol: continuar al frente de la provincia de Buenos Aires y, a la vez, conducir el principal partido de la oposición. No se trata de una definición menor, ya que implica asumir mayores responsabilidades políticas y una exposición aún más alta en la escena nacional.

El calendario partidario también juega su parte. En principio, las fechas clave eran el martes 3 de febrero, cuando vencía el plazo para la presentación de avales, y el domingo 8, límite para la oficialización de candidaturas. Sin embargo, la Junta Electoral del PJ bonaerense resolvió prorrogar la entrega de avales hasta el mismo 8 de febrero, una decisión que otorgó algo de aire a las negociaciones en curso.

Esa prórroga fue leída como una señal de que aún hay margen para alcanzar un acuerdo que evite la confrontación interna. En el peronismo saben que una disputa abierta podría dejar heridas difíciles de cerrar y debilitar al espacio en un momento en el que necesita reconstruir su base política y electoral.

Mientras tanto, el nombre de Axel Kicillof gana centralidad en las conversaciones y se consolida como una figura clave en la etapa que viene. Su eventual desembarco en la conducción del PJ bonaerense no solo ordenaría la interna, sino que también lo posicionaría como uno de los principales dirigentes del peronismo a nivel nacional, con capacidad de disputar liderazgo y marcar agenda frente al oficialismo.

Con los plazos corriendo y las definiciones aún abiertas, el peronismo bonaerense atraviesa horas decisivas. La posibilidad de una lista de unidad, con Kicillof a la cabeza, aparece como una de las salidas más mencionadas para cerrar una etapa de tensiones y encarar un proceso de reorganización política que será determinante para el futuro del espacio.


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