El último relevamiento del sistema financiero muestra que la morosidad de las familias argentinas sigue en ascenso. En abril, la irregularidad en la cartera de créditos llegó al 15,4% considerando todas las entidades del sistema ampliado, un dato que enciende luces de alerta sobre la capacidad de pago de los hogares.
De los casi 20 millones de argentinos que tienen algún tipo de deuda, más de 5,3 millones se encuentran en mora tardía. Esto representa casi el 27% del total de deudores. La diferencia según el tipo de prestamista es notoria: mientras que entre quienes deben solo a bancos tradicionales la morosidad alcanza el 19,2%, el número salta al 28,9% entre aquellos que operan exclusivamente con fintech.
La provincia de Salta no escapa a esta realidad y muestra cifras por encima de la media nacional. Según el informe, más del 30% de los salteños no cumple en tiempo y forma con sus compromisos financieros, lo que ubica a la provincia entre las más complicadas del Norte argentino.
Los jóvenes son los más afectados. En la franja etaria de 18 a 30 años la morosidad roza el 40%, un dato que refleja el fuerte deterioro del empleo y los ingresos en ese segmento etario, que suele combinar trabajos precarios con mayores gastos en alquiler y transporte.
Este panorama se enmarca en un contexto económico nacional marcado por la inflación sostenida, la caída del poder adquisitivo y la dificultad para generar ingresos estables. En el Norte, donde históricamente los indicadores socioeconómicos son más frágiles, estas dificultades se sienten con mayor intensidad.
Especialistas advierten que, si las condiciones laborales no mejoran, el nivel de default podría seguir creciendo en los próximos meses, afectando tanto la salud financiera de las familias como el normal funcionamiento del crédito en la economía local.