Lo que comenzó como una simple pregunta en el aula terminó convirtiéndose en un ejemplo de participación ciudadana y compromiso comunitario. Un grupo de alumnos de séptimo grado de la escuela Gobernador Solá, de Cerrillos, logró que una iniciativa elaborada por ellos mismos fuera aprobada por unanimidad en el Concejo Deliberante, transformándose en una ordenanza destinada a mejorar la seguridad vial en una zona clave de la localidad.
La propuesta surgió luego de que los estudiantes detectaran una problemática que afecta diariamente a cientos de personas que circulan por los alrededores del establecimiento educativo. La falta de señalización y de medidas de prevención en una esquina cercana despertó la inquietud de los alumnos, quienes decidieron investigar la situación y buscar una solución concreta.
Lejos de quedarse únicamente con la observación, los chicos iniciaron un trabajo de campo que se extendió durante varios meses. Con el acompañamiento de docentes y directivos, realizaron relevamientos, observaciones y encuestas para reunir información sobre las condiciones de circulación en el sector.
El punto elegido para el análisis fue la intersección de las calles Mitre y Sarmiento, una zona ubicada cerca del centro de Cerrillos y rodeada por instituciones educativas. Según pudieron constatar durante las jornadas de observación, el lugar presenta un intenso movimiento de peatones, vehículos y motocicletas, especialmente en los horarios de ingreso y salida escolar.
Durante el relevamiento, los estudiantes registraron distintas situaciones que consideraron preocupantes. Entre ellas, observaron vehículos que no respetaban prioridades de paso, maniobras riesgosas, circulación a velocidades inadecuadas y la ausencia de señalización suficiente para ordenar el tránsito y proteger a quienes cruzan la calle.
La preocupación aumentó al comprobar que gran parte de las personas expuestas a estos riesgos son niños y adolescentes que concurren diariamente a los establecimientos educativos de la zona.
Con los datos obtenidos, los alumnos elaboraron un informe detallado y comenzaron a trabajar en una propuesta concreta para mejorar las condiciones de seguridad vial. Así nació el proyecto denominado “Corredor Vial Seguro”, una iniciativa diseñada con formato legislativo que incluyó pedidos específicos para intervenir en el sector.
Entre las medidas planteadas se encuentran la colocación de señalización vial adecuada, la demarcación de sendas peatonales y otras acciones orientadas a ordenar la circulación y reducir los riesgos para peatones y conductores.
El trabajo también incorporó encuestas realizadas a vecinos, familias, docentes y estudiantes. Los resultados reflejaron una preocupación generalizada por la situación del tránsito en esa esquina y la necesidad de implementar medidas preventivas.
Muchos padres manifestaron sentirse inseguros al acompañar a sus hijos al colegio, mientras que docentes y vecinos señalaron que los problemas de circulación son frecuentes y que la falta de infraestructura vial adecuada aumenta las posibilidades de accidentes.
Con toda la documentación reunida, los alumnos decidieron dar un paso más y solicitar la utilización de la Banca del Vecino, una herramienta que permite a los ciudadanos exponer proyectos e inquietudes ante el Concejo Deliberante.
Durante la sesión, los estudiantes presentaron personalmente su iniciativa, explicaron el trabajo realizado y detallaron las razones por las que consideraban necesaria una intervención en el lugar.
La exposición fue valorada por los concejales, quienes destacaron el compromiso demostrado por los jóvenes y la seriedad con la que abordaron una problemática que afecta a toda la comunidad.
Finalmente, el proyecto fue aprobado por unanimidad, convirtiéndose en una ordenanza que solicita formalmente al Ejecutivo municipal la implementación de medidas destinadas a mejorar la seguridad vial en el sector analizado.
La decisión representa un importante avance para los vecinos de Cerrillos y, al mismo tiempo, constituye un reconocimiento al esfuerzo realizado por los estudiantes, que lograron transformar una inquietud cotidiana en una propuesta concreta con impacto real en su comunidad.
Más allá de la cuestión vial, la experiencia dejó importantes enseñanzas para los protagonistas. A través del proyecto, los alumnos pudieron conocer el funcionamiento de las instituciones democráticas, aprender sobre participación ciudadana y comprender cómo una problemática puede convertirse en una iniciativa capaz de generar cambios.
El caso también pone en valor el papel de la escuela como espacio de formación ciudadana, donde los estudiantes no solo adquieren conocimientos académicos, sino que también desarrollan herramientas para involucrarse activamente en los asuntos que afectan a su entorno.
En una época en la que muchas veces se cuestiona la participación de los jóvenes en la vida pública, la experiencia de los alumnos de la escuela Gobernador Solá demuestra que el compromiso y la iniciativa pueden surgir desde edades tempranas cuando existen espacios que fomentan la observación, el análisis y la búsqueda de soluciones.
Gracias a su trabajo, una problemática que durante años preocupó a vecinos y familias comenzó a encontrar respuesta. Y lo hizo a partir de una pregunta sencilla formulada en el aula, que terminó convirtiéndose en una ordenanza con el potencial de mejorar la seguridad de cientos de personas que transitan diariamente por una de las esquinas más concurridas de Cerrillos.