La decisión del Gobierno nacional de habilitar nuevamente la importación, comercialización y publicidad de vapeadores y productos de tabaco calentado generó preocupación entre especialistas en tabaquismo y salud pública en Argentina.
Desde Salta, el médico clínico e investigador Tomás Smith fue categórico al analizar la medida y sostuvo que el impacto sanitario podría ser grave en el mediano plazo. “Esto me genera tristeza. Lo único que puede traer es más enfermedad y más muerte”, afirmó, al advertir sobre el crecimiento del consumo en jóvenes.
El profesional comparó la expansión de los vapeadores con lo ocurrido décadas atrás con el cigarrillo tradicional. Según explicó, en aquel momento los daños no eran plenamente conocidos, pero hoy la evidencia científica ya muestra consecuencias negativas del uso de dispositivos electrónicos con nicotina, aunque aún así se flexibilizan regulaciones.
Smith remarcó que la industria del tabaco habría reconvertido parte de su negocio hacia estos productos. Señaló que las grandes empresas del sector ya obtienen una porción significativa de sus ingresos a partir de dispositivos electrónicos, lo que refuerza la expansión global de los vapeadores.
En ese sentido, planteó que detrás de la apertura del mercado existe presión empresarial. Si bien aclaró que no cuenta con pruebas directas, sostuvo que “el lobby de las tabacaleras” es un factor a tener en cuenta en la toma de decisiones regulatorias.
Uno de los puntos que más preocupación genera entre los especialistas es el impacto en adolescentes. Smith advirtió que la nicotina presente en estos dispositivos llega rápidamente al cerebro en desarrollo, lo que favorece la dependencia. “Un chico en edad escolar expuesto de manera reiterada puede incorporar la nicotina a su sistema y generar adicción”, explicó.
También cuestionó la idea de que vapear es una alternativa segura al cigarrillo tradicional. En su análisis, si bien el daño puede ser menor en algunos casos, no deja de ser perjudicial. “Es como una caída de varios pisos: puede ser menos grave que fumar, pero sigue siendo riesgoso para la salud”, graficó.
Otro eje de preocupación está vinculado al marketing digital. El especialista apuntó contra las estrategias de promoción en redes sociales como TikTok e Instagram, donde influencers y contenidos dirigidos a jóvenes contribuyen a instalar el consumo como algo atractivo o inofensivo. Esto, según indicó, debilita el mensaje preventivo de familias y escuelas.
Smith también criticó el argumento de modernización asociado a la regulación. Consideró que resulta contradictorio hablar de avances en salud mientras se debilitan políticas de control y prevención. En ese marco, mencionó el caso de países como el Reino Unido, que inicialmente apostaron por regular estos productos y luego endurecieron sus medidas ante los resultados obtenidos.
En relación al uso en espacios cerrados, recordó que los vapeadores también implican riesgos para terceros. Sostuvo que su uso en ambientes compartidos no es inocuo y que debe ser tratado con la misma cautela que el cigarrillo convencional, con restricciones claras y cumplimiento de normas vigentes.
Finalmente, el médico salteño advirtió que las consecuencias sanitarias de esta expansión no serán inmediatas, pero sí acumulativas. Según su visión, el impacto más fuerte podría verse en los próximos años, cuando aumenten los casos de dependencia y enfermedades asociadas. “El problema es que cuando eso se evidencie, ya va a ser tarde”, concluyó.