Frente a una multitud que colmó el Monumento 20 de Febrero, el arzobispo Mario Antonio Cargnello pronunció lo que se perfila como su último mensaje en el marco del Milagro salteño.
Minutos antes de renovar el tradicional Pacto de Fidelidad con el Señor y la Virgen del Milagro, el prelado ofreció una reflexión que mezcló la realidad del país con un llamado concreto a asumir responsabilidades desde cada lugar.
Cargnello, quien anunció meses atrás que a fin de año se alejará de la Arquidiócesis de Salta, puso el foco en la necesidad de recuperar la unidad. Señaló que la sociedad aparece dividida entre hermanos, como pueblo, como país y como familia, y pidió que los medios y los líderes construyan puentes de paz en lugar de profundizar las grietas.
Uno de los momentos más intensos del mensaje fue el dirigido a los jóvenes. El arzobispo los invitó a no tener miedo al amor verdadero ni a la vida, a no ceder a la cultura narcisista y a comprometerse de manera definitiva. Les pidió que amen y se amen, porque también los mayores y los ancianos necesitan de esa fuerza para mirar el futuro de la patria.
La defensa de la vida y el cuidado de los más vulnerables ocuparon un lugar central. Cargnello preguntó si puede considerarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo o a quien depende del cuidado de otros. Subrayó que la grandeza moral de una nación se mide por su capacidad de acompañar y proteger las vidas más frágiles, y que esa defensa no es una cuestión parcial sino una meta de civilización.
El prelado también fue contundente al referirse al avance de la droga y el narcotráfico, y reclamó un compromiso real para enfrentarlos. Cerró su intervención con un llamado a soñar con una Argentina mejor, donde cada uno se haga cargo de sus hermanos desde su propio lugar, y donde la familia siga siendo la primera escuela de humanidad.
Estas fueron algunas de las frases más destacadas de Cargnello durante el Pacto de Fidelidad:
- “Estamos divididos entre hermanos, como pueblo, como país y familia”.
- “Permítanme dirigirme a ustedes, queridos jóvenes, en quienes descansa nuestro presente y futuro. No tengan miedo al amor verdadero, no tengan miedo a la vida”.
- “El amor se recibe como un don y se cultiva como una desafiante tarea. Se cultiva como una desafiante tarea, día a día, perdón a perdón, diálogo al diálogo”.
- “No cedan a la cultura narcisista, no tengan miedo de amarse para toda la vida, comprométanse para nuestros niños, nuestros hijos. Jóvenes, ámense y amen, lo necesitamos también nosotros, los mayores y los ancianos, ayúdennos a mirar el futuro de esta patria que tanto queremos”.
- “Si no respetamos la ley moral universal que marca en su raíz la condición humana, ¿cómo podemos alcanzar la paz?”.
- “La mentira corroe el vínculo de las personas, destruye la confianza, corrompe y prostituye la economía y la política, enfrenta a los hermanos”.
- “El Pacto de Fidelidad señala un estilo de vida... que señala hacerse cargo de nuestros hermanos, cada uno desde su lugar”.
- “A nosotros los cristianos nos preocupa trabajar por la unidad de la Iglesia”.“Que los medios y los líderes que guían a nuestras comunidades construyan puentes de paz”.
- “La familia será siempre la primera escuela de humanidad donde se aprende a la convivencia, recibir la vida, perdonar, servir y pertenecer”.
- “¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra el niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio y a quien depende del cuidado de los demás?”.
- “La defensa de la vida humana no es una cuestión parcial, es una meta de civilización”.
- “La grandeza moral de una nación se manifiesta en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad”.
- “Seamos capaces de soñar en una Argentina mejor”.