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Vulnerabilidad social

La pobreza golpea más fuerte a los hogares encabezados por mujeres

La falta de ingresos estables y las dificultades para el cuidado infantil profundizan la vulnerabilidad económica.

La pobreza golpea más fuerte a los hogares encabezados por mujeres

Los hogares encabezados por mujeres solas con hijos aparecen como uno de los sectores más expuestos a la pobreza en la Argentina, según un reciente análisis que volvió a poner en agenda la situación de las madres solteras y la desigualdad estructural en el acceso al trabajo y al ingreso. La problemática impacta con fuerza en todo el país, incluida la provincia de Salta, donde la informalidad laboral y las brechas de género agravan el escenario.

El economista salteño Jorge Paz, autor del estudio, explicó que en estos casos la principal dificultad es la concentración de responsabilidades en una sola persona adulta. A diferencia de los hogares biparentales, aquí la jefa de hogar debe garantizar tanto el sustento económico como el cuidado cotidiano de los hijos, sin otro ingreso estable que complemente la economía familiar.

Este esquema genera una presión constante sobre las mujeres, que deben resolver simultáneamente la generación de ingresos y las tareas de crianza. En muchos casos, esa combinación se vuelve incompatible, lo que termina limitando sus posibilidades de acceder a empleos de mayor calidad o de jornada completa. La consecuencia directa es una mayor exposición a la pobreza y la informalidad.

A esta situación se suma un problema recurrente como el incumplimiento de las cuotas alimentarias. En contextos donde predominan trabajos informales o ingresos variables, resulta complejo establecer montos fijos y garantizar su cumplimiento efectivo. Esto deja a muchas madres sin un aporte económico que debería ser clave para el sostenimiento de los hijos.

El mercado laboral tampoco ofrece un escenario favorable. Las mujeres enfrentan mayores dificultades para conseguir empleo y, cuando acceden, suelen hacerlo en condiciones más precarias y con menores salarios que los varones. Esta desigualdad estructural profundiza las brechas y reduce las oportunidades de movilidad social para estos hogares.

En paralelo, la necesidad de cuidar a los hijos condiciona la disponibilidad horaria y limita la posibilidad de aceptar trabajos de mayor carga o mejor remuneración. Sin redes de apoyo o servicios de cuidado accesibles, muchas mujeres quedan atrapadas en empleos informales o de baja estabilidad.

Frente a este panorama, las políticas de asistencia social cumplen un rol central. Programas como la Asignación Universal por Hijo y la Prestación Alimentar funcionan como un sostén básico para millones de familias. De acuerdo con el análisis, sin estas herramientas la pobreza infantil se dispararía de manera significativa, generando un escenario de mayor exclusión.

El informe también advierte que, aunque algunos indicadores sociales mostraron mejoras recientes, la situación sigue siendo frágil. La pobreza infantil en Argentina se mantiene en niveles elevados y los hogares monoparentales continúan siendo uno de los grupos más afectados.

En ese contexto, especialistas remarcan que el desafío no pasa solo por la asistencia, sino también por generar condiciones de empleo más equitativas y políticas de cuidado que permitan compatibilizar trabajo y crianza. Sin esos cambios estructurales, la carga sobre las madres solteras seguirá siendo uno de los rostros más visibles de la pobreza en el país.

 


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