El centro de la ciudad vivió este viernes una jornada distinta, cargada de emoción, fervor y mucha alegría: más de 2.400 niños participaron de una edición histórica del Milagro Infantil, una propuesta que ya se convirtió en parte esencial de la previa a la gran fiesta religiosa de Salta. Acompañados por cerca de 2.500 padres, madres y docentes, los pequeños coparon la plaza 9 de Julio y las calles que rodean la Catedral Basílica, en una verdadera manifestación de fe popular que tuvo como protagonista a la niñez salteña.
El dato que marcó un antes y un después fue que, por primera vez, los chicos pudieron ingresar al espacio sagrado de la Catedral, donde habitualmente reposan las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro. Esta apertura inédita no pasó desapercibida y se vivió con una mezcla de sorpresa, respeto y devoción. Según destacaron los organizadores, se trató de un gesto pensado para acercar a los más pequeños al corazón espiritual de la celebración, brindándoles la posibilidad de conocer de cerca el lugar donde se centra la devoción de miles de fieles.
Desde temprano, la plaza se fue poblando de colores, canciones y rostros emocionados. Las escuelas llegaban en grupos organizados, muchos niños con camisetas o distintivos de sus parroquias, mientras las familias se acomodaban como podían entre la multitud. A lo largo de la mañana, se alternaron cánticos religiosos, oraciones y reflexiones que ayudaron a mantener el clima de recogimiento en medio de la algarabía infantil.
Un detalle no menor fue el cambio de horario que implementó este año la organización: la actividad pasó de realizarse a la tarde a las 10.30 de la mañana. La decisión tuvo que ver con las altas temperaturas que ya comienzan a sentirse en esta época del año y que podrían haber afectado la salud de los chicos. Gracias a esta modificación, cerca del mediodía ya había finalizado el ingreso a la Catedral, permitiendo que la jornada transcurriera sin inconvenientes y con total normalidad.
Adentro del templo, el clima fue distinto. A pesar del bullicio natural de los niños, se notaba un respeto profundo en cada paso que daban. Muchos se detenían a mirar las imágenes, algunos rezaban en voz baja, otros simplemente observaban con curiosidad. Para varios, era la primera vez que pisaban ese lugar y la experiencia fue tan emocionante como significativa. La organización trabajó con mucho cuidado para garantizar que el flujo de personas no interrumpiera el ritmo habitual de la Catedral y, al mismo tiempo, ofreciera una vivencia única.
Esta propuesta se suma a un calendario cada vez más cargado de actividades rumbo a la gran fiesta del Milagro, que tiene su punto culminante el 15 de septiembre. Pero lo ocurrido este viernes deja en claro que el espíritu de la devoción no es exclusivo de los adultos ni de los fieles veteranos. La fe también se vive desde chicos, se cultiva en casa y se refuerza en espacios como estos, donde los más pequeños pueden experimentar en carne propia lo que significa el Milagro para el pueblo salteño.
Y si algo quedó claro en esta jornada, es que la tradición religiosa de Salta sigue tan viva como siempre, pero con una fuerte impronta intergeneracional. Que los chicos hayan tenido la oportunidad de ingresar al espacio más íntimo del templo no solo representa un cambio logístico, sino también simbólico: es una forma de abrir las puertas de la fe a quienes sostendrán la devoción en el futuro.
Este sábado, las actividades continúan con más propuestas pensadas para niños y jóvenes. A las 10.30, en el atrio de la Catedral, se celebrará el Milagro de la Infancia y la Catequesis, un momento especial que reunirá a estudiantes de diferentes colegios y parroquias junto a sus familias. Por la tarde, a las 15, será el turno del Milagro Juvenil, destinado a adolescentes que se preparan para la confirmación o forman parte de grupos pastorales.
La jornada cerrará con una misa nocturna, a las 21, también en el atrio, marcando el fin de un fin de semana profundamente vinculado con las nuevas generaciones. Esta renovación del calendario busca no solo mantener viva la tradición, sino adaptarla a los tiempos actuales, sin perder el espíritu que la hace única.
De cara a las fechas centrales, la expectativa crece en toda la provincia. La Novena Solemne se rezará del sábado 6 al domingo 14 de septiembre, con oraciones matutinas y vespertinas, y misas programadas en distintos horarios para permitir la participación de todos los fieles. Mientras tanto, la ciudad se va tiñendo de banderas, imágenes religiosas y preparativos que anuncian lo que se viene.
Lo vivido este viernes en el Milagro Infantil fue mucho más que un evento religioso: fue una muestra del arraigo profundo que tiene la fe en el tejido social salteño, una postal que refleja cómo la devoción trasciende generaciones y cómo, en Salta, el Milagro se siente, se vive y se hereda desde la infancia.
Con este nuevo impulso, la cuenta regresiva hacia la gran procesión ya está en marcha, y todo parece indicar que este 2025 será, otra vez, un año inolvidable para los miles de devotos que cada septiembre hacen del Milagro el momento más esperado del calendario.