El temporal que se abatió sobre Salta Capital y gran parte del Valle de Lerma durante la tarde provocó un escenario complejo en rutas, barrios y municipios, con anegamientos generalizados, desbordes de canales y serias dificultades para circular. Tal como estaba anunciado en los pronósticos, la lluvia llegó con intensidad y en un corto período de tiempo, lo que agravó el impacto en zonas urbanas y rurales.
Uno de los puntos más críticos se registró sobre la Ruta Nacional 68, una vía clave para la conexión entre la capital salteña y los Valles Calchaquíes. El camino quedó intransitable en el tramo comprendido entre Coronel Moldes y La Viña, donde el desborde de canales y arroyos cubrió la calzada, obligando a interrumpir totalmente el tránsito. Automovilistas y transportistas se vieron sorprendidos por la acumulación de agua y barro, lo que generó demoras, desvíos y momentos de tensión.
La situación en esta ruta nacional volvió a poner en evidencia la vulnerabilidad de la zona ante lluvias intensas. En cuestión de minutos, el caudal de agua superó la capacidad de escurrimiento y avanzó sobre la cinta asfáltica, arrastrando sedimentos y dificultando cualquier intento de circulación segura. Personal de seguridad vial y equipos de emergencia trabajaron para advertir a los conductores y evitar accidentes, mientras se evaluaba el estado del camino.
En paralelo, varios municipios del Valle de Lerma sufrieron anegamientos en distintos barrios. En La Merced, vecinos reportaron el ingreso de agua a viviendas, especialmente en sectores bajos y cercanos a canales. Las imágenes y videos compartidos en redes sociales mostraron calles convertidas en verdaderos ríos y familias intentando proteger sus pertenencias ante el avance del agua.
Rosario de Lerma fue otra de las localidades fuertemente afectadas por el temporal. Desde el municipio solicitaron a los vecinos circular con extrema precaución debido a las inundaciones que se registraron en distintos puntos del ejido urbano. A pesar de los trabajos preventivos realizados con anterioridad, la intensidad de la lluvia en tan poco tiempo superó la capacidad de los sistemas de desagüe y generó inconvenientes en numerosos barrios.
Las autoridades municipales explicaron que se habían llevado adelante tareas de mantenimiento y limpieza de canales, pero el volumen de agua caída en pocas horas resultó excepcional. Calles anegadas, bocas de tormenta colapsadas y desbordes fueron parte del panorama que se repitió en diferentes sectores de la ciudad, afectando la circulación y complicando la vida cotidiana de los vecinos.
En Salta Capital, la tormenta también se hizo sentir con fuerza. Varias arterias importantes presentaron acumulación de agua, lo que dificultó el tránsito en horarios de alta circulación. Barrios de la zona sur y oeste registraron problemas de escurrimiento, mientras que en algunos sectores se reportaron cortes momentáneos de energía eléctrica como consecuencia de las condiciones climáticas.
El temporal volvió a encender la preocupación de los salteños ante la llegada de la temporada de lluvias, un período que históricamente genera complicaciones en el Valle de Lerma. La combinación de lluvias intensas, crecimiento urbano y limitaciones en la infraestructura de drenaje expone año tras año a miles de personas a situaciones de riesgo, especialmente en zonas vulnerables.
En localidades como Cerrillos y La Silleta también se reportaron calles anegadas y dificultades para transitar, aunque sin el nivel de gravedad observado en Rosario de Lerma o La Merced. De todos modos, la recomendación general fue evitar desplazamientos innecesarios y extremar cuidados, sobre todo durante la noche, cuando la visibilidad se ve reducida y el agua puede ocultar pozos o irregularidades del terreno.
El impacto del temporal no solo se sintió en áreas urbanas. Productores de la zona rural del Valle de Lerma manifestaron su preocupación por el exceso de agua en campos y caminos vecinales, lo que complica el traslado y podría afectar cultivos en plena etapa de crecimiento. El arrastre de sedimentos y la saturación del suelo son factores que generan incertidumbre en un sector clave para la economía regional.
A lo largo de la jornada, equipos municipales y provinciales realizaron recorridos para evaluar daños, asistir a vecinos afectados y monitorear el estado de rutas y canales. La prioridad estuvo puesta en garantizar la seguridad de las personas y restablecer la transitabilidad en los puntos más comprometidos, aunque las tareas continuaron debido a la persistencia de lluvias intermitentes.
Desde distintos municipios insistieron en la importancia de no arrojar residuos en la vía pública ni en los canales, una práctica que agrava los problemas de anegamiento durante las tormentas. La acumulación de basura en desagües pluviales sigue siendo una de las principales causas del colapso del sistema en episodios de lluvias intensas.
El temporal en el Valle de Lerma dejó en claro, una vez más, la necesidad de profundizar obras de infraestructura hídrica y planificación urbana para mitigar el impacto de estos fenómenos. Mientras tanto, los vecinos permanecen atentos a la evolución del clima y esperan que las condiciones mejoren en las próximas horas para poder retomar sus actividades con normalidad.
Con rutas cortadas, barrios bajo el agua y un fuerte despliegue de asistencia, la tormenta marcó una jornada complicada para Salta y su área metropolitana. El recuerdo de episodios similares mantiene en alerta a la población, que sabe que cada lluvia intensa puede convertirse rápidamente en un problema mayor si el agua no encuentra por dónde escurrir.