La vertiginosa marcha de la Inteligencia Artificial Generativa esfuma las fronteras que separan al contenido sintético del real. ¿Somos capaces de identificar si un rostro fue creado con IA, o si se trata de la fotografía de una persona que existe en este mundo? Si bien esa capacidad es sostenidamente empobrecida conforme avanzan las tecnologías, un nuevo estudio propone una estrategia que ayudaría a mejorarla. La clave es entrenar el ojo.
Identificar rostros sintéticos: ¿cómo se entrena esta habilidad?
Los participantes que recibieron entrenamiento para el estudio fueron informados de algunas claves para reconocer si una cara fue creada con IA. Por ejemplo, una sutil, aunque reconocible, borrosidad en los bordes del pelo y la piel.
Siguiendo a la fuente, la IA suele crear caras mediante lo que se conoce como “red generativa antagónica” (GAN, por sus siglas en inglés). ¿Cómo funciona esto? Dos conjuntos de algoritmos trabajan en colaboración: uno genera los rostros y otro evalúa el realismo de sus criaturas comparándolas con personas reales. Esta retroalimentación permite que consiga resultados muy realistas.
De acuerdo a Noyes, las pruebas que realizaron demuestran que el entrenamiento ayuda a la detección de rostros de IA y así permite eludir engaños.
Por su parte, Katie Gray, de la Universidad de Reading, remarcó que calibrar el ojo es un proceso breve y fácil de implementar. “Los resultados sugieren que combinar este entrenamiento con las habilidades naturales de los superreconocedores podría ayudar a abordar problemas del mundo real, como la verificación de identidades en línea”, subrayó.