En la previa de uno de los momentos más memorables del deporte argentino, un video cargado de humor, afecto y tonada norteña comenzó a circular con fuerza en las redes sociales. El protagonista fue el comediante tucumano Miguel Martín Gordillo, quien le envió un mensaje descontracturado a Luciano Benavides en plena disputa del Rally Dakar. Lo que en ese momento parecía solo una arenga divertida terminó convirtiéndose, con el paso de los días, en una pieza casi simbólica de la histórica consagración del piloto salteño.
El mensaje apareció cuando la competencia todavía estaba abierta y cada etapa se vivía con tensión máxima. Luciano Benavides, representante de Salta y una de las grandes figuras del motociclismo argentino, se encontraba peleando palmo a palmo por el título en una de las ediciones más exigentes del Dakar. En ese contexto, Gordillo decidió grabar un video fiel a su estilo: informal, exagerado y con ese humor popular que conecta rápido con la gente.
En el clip, el humorista recordó supuestas anécdotas de juventud junto a Luciano y su hermano Kevin Benavides, también referente del rally mundial. Con ironía y exageración, se puso en el rol de “maestro de vida” y lanzó una frase que rápidamente quedó grabada entre los fanáticos: “Cuando estés en la recta final, hacelos pingo a todos y pensá ‘Gordillo me ha enseñao’”. El mensaje, lejos de ser solemne, apelaba a la risa, al aliento y a esa complicidad tan propia del norte argentino.
La publicación no tardó en explotar en redes sociales. En pocas horas, el video acumuló miles de reproducciones, reacciones y comentarios de seguidores del rally, fanáticos de Gordillo y usuarios que celebraban la frescura del intercambio. En un deporte marcado por la exigencia extrema y la presión constante, el mensaje aportó una cuota de distensión que fue muy bien recibida.
La respuesta de los protagonistas no se hizo esperar. Kevin Benavides recogió el guante con humor y escribió: “Listo oficial, mañana le damos de una”, sumándose al tono festivo del video. Luciano, por su parte, también contestó en la misma sintonía: “Que se haga agua el helado mañana”, acompañando el mensaje con emojis de risa y fuerza, dejando en claro que había recibido el aliento y que lo tomaba como una inyección extra de energía.
Lo que nadie imaginaba en ese momento era el desenlace que estaba por venir. Con el correr de las etapas, Luciano Benavides fue construyendo una remontada memorable, sosteniendo la concentración y el ritmo en un Dakar que no dio respiro hasta el final. La definición llegó de manera dramática, con diferencias mínimas y una tensión que se mantuvo hasta el último kilómetro.
Finalmente, el piloto salteño se consagró campeón del Rally Dakar por una diferencia de apenas dos segundos, una de las definiciones más ajustadas y emocionantes en la historia de la competencia. La hazaña no solo quedó marcada por el logro deportivo en sí, sino también por el camino recorrido y los pequeños gestos que acompañaron ese proceso, entre ellos, el mensaje de Gordillo que ya había quedado instalado en el imaginario de los fanáticos.
Tras la consagración, el video adquirió un nuevo significado. Lo que había comenzado como una broma entre risas pasó a ser visto como un mensaje “premonitorio”, asociado a uno de los momentos más felices del motociclismo argentino y, especialmente, del deporte salteño. En redes, muchos usuarios retomaron el clip, destacando la coincidencia entre la arenga humorística y el desenlace glorioso del Dakar.
Luciano Benavides, nacido en Salta y referente indiscutido del rally mundial, volvió a poner a la provincia en lo más alto del deporte internacional. Su consagración fue celebrada en todo el país, pero tuvo un sabor especial en el norte argentino, donde cada logro de los Benavides se vive como propio. En ese marco, el mensaje de Gordillo funcionó como un símbolo más de ese acompañamiento popular que trasciende lo estrictamente deportivo.
El episodio dejó en claro cómo el deporte, el humor y las redes sociales pueden cruzarse de manera espontánea y generar momentos que quedan grabados en la memoria colectiva. Sin grandes producciones ni discursos elaborados, un video grabado con tonada norteña y cargado de afecto terminó formando parte del relato de una consagración histórica.