Gimnasia y Tiro pisa fuerte en la Primera Nacional y empieza a ilusionar a todo Salta. El equipo conducido por Fernando “Teté” Quiroz logró una victoria clave como visitante al derrotar 2 a 1 a Patronato en Paraná, por la segunda fecha de la Zona B, y quedó como único líder con seis puntos sobre seis posibles.
El Albo volvió a demostrar personalidad fuera de casa y confirmó que el triunfo en el debut no fue casualidad. En un partido intenso, disputado y con pasajes de alto voltaje, el conjunto salteño supo golpear en los momentos justos y sostener el resultado ante un rival siempre complicado.
El encuentro comenzó con Patronato intentando asumir el protagonismo. El equipo entrerriano buscó manejar la pelota en la mitad de la cancha y presionar alto, aunque sin demasiada claridad en los últimos metros. Gimnasia, por su parte, se mostró ordenado, compacto y dispuesto a aprovechar los espacios.
Con el correr de los minutos el trámite se hizo más dinámico. Hubo situaciones en ambas áreas y algunas polémicas que encendieron el clima. Nicolás Rinaldi reclamó un empujón dentro del área que no fue sancionado, mientras que al local le anularon un gol por posición adelantada en una acción muy fina.
Cuando el partido parecía equilibrado, apareció la contundencia del Albo. A los 30 minutos del primer tiempo, tras un centro preciso desde la derecha, Lautaro Gordillo metió un cabezazo certero para poner el 1 a 0. El delantero volvió a mostrar su olfato goleador y alcanzó su tercer tanto en el campeonato, ratificando su gran momento.
El gol le dio confianza a Gimnasia, que empezó a manejar mejor los tiempos y a pararse con autoridad en campo rival. Sin embargo, Patronato no se resignó y respondió con remates de media distancia que obligaron a estar atentos a la última línea y al arquero.
En el complemento, el equipo salteño salió decidido a sostener la ventaja y buscar el segundo. Ivo Chaves sorprendió llegando desde atrás y probó desde afuera, pero el arquero Alan Sosa respondió con seguridad. También le sacaron un gol en la línea a Gordillo en una jugada que pudo haber liquidado el encuentro.
La mala noticia para el Albo fue la lesión de Rinaldi, que debió abandonar el campo. Con modificaciones en ataque y la apuesta al contragolpe, el equipo de Quiroz intentó aprovechar los espacios que dejaba Patronato en su búsqueda del empate.
Y el empate llegó. A los 30 minutos del segundo tiempo, Franco Soldano —con pasado en Boca y Unión— aprovechó una pelota en el área chica y definió con precisión para marcar el 1 a 1. El estadio explotó y parecía que el envión anímico favorecía al local.
Pero Gimnasia y Tiro mostró carácter. Lejos de meterse atrás o acusar el golpe, fue nuevamente al frente. Apenas unos minutos después, tras una jugada colectiva bien elaborada, Lautaro Montoya envió un centro hacia la medialuna y Jonás Aguirre apareció con un remate rasante, esquinado y letal que volvió a poner al Albo arriba en el marcador.
El 2 a 1 fue un golpe anímico para Patronato y una demostración de madurez del conjunto salteño. En los minutos finales el local fue con todo, empujado por su gente, pero se encontró con una defensa firme y con un seguro arquero Papaleo, que contuvo un cabezazo peligroso en tiempo cumplido para sellar el triunfo.
Con esta victoria, Gimnasia y Tiro suma seis puntos en dos fechas y se posiciona como líder de la Zona B en el arranque de la Primera Nacional. Más allá de la tabla, lo que entusiasma en Salta es la imagen del equipo: sólido en defensa, eficaz en ataque y con personalidad para jugar en escenarios difíciles.
El proyecto de Teté Quiroz empieza a mostrar resultados. El equipo combina experiencia y juventud, mantiene intensidad durante los 90 minutos y demuestra que puede competir en cualquier cancha. En una categoría larga y exigente como la Primera Nacional, empezar con puntaje ideal es un envión anímico clave.
La ilusión crece en el Gigante del Norte, donde el próximo compromiso será ante Almagro. El Albo volverá a jugar en casa el viernes y buscará extender su racha para consolidarse en lo más alto. En Salta ya se empieza a hablar de un equipo que quiere ser protagonista y que, partido a partido, pisa cada vez más fuerte.