La provincia de Salta encendió las alarmas sanitarias ante la posibilidad de un brote de dengue en los próximos días. El ministro de Salud, Federico Mangione, advirtió que en un plazo aproximado de diez días podría registrarse un fuerte incremento de casos, especialmente en localidades fronterizas, debido al movimiento de personas hacia y desde Bolivia durante el Carnaval.
La advertencia no es menor. Según explicó el funcionario, el plazo está directamente relacionado con el período de incubación del virus. Muchas personas viajaron a Bolivia durante los festejos y ya regresaron a la provincia, lo que podría impactar en la curva de contagios si ingresaron infectadas.
“Bolivia está saturada de dengue y están viniendo”, sostuvo el ministro al referirse a la situación epidemiológica en el país vecino. En ese contexto, remarcó que el sistema sanitario salteño ya comenzó a prepararse ante un posible escenario complejo.
La preocupación se concentra principalmente en las localidades del norte provincial, donde el tránsito fronterizo es constante. En Aguas Blancas, por ejemplo, se dispuso la preparación de 12 camas específicas para eventuales pacientes con dengue. Además, se reforzará la provisión de insumos, medicamentos y suero para afrontar un posible aumento de internaciones.
Desde la cartera sanitaria señalaron que el tratamiento del dengue es principalmente sintomático, con hidratación constante y control clínico. Por eso, uno de los ejes del plan de contingencia es garantizar disponibilidad de sueros y analgésicos en hospitales de frontera como Orán y Salvador Mazza.
Pero el dengue no es la única preocupación. Mangione también alertó por la presencia de chikungunya, enfermedad transmitida por el mismo mosquito Aedes aegypti. Actualmente se registran seis casos en la provincia, cuatro de ellos en el departamento San Martín, todos con antecedente de viaje a Bolivia.
En Aguas Blancas ya se confirmaron dos casos de chikungunya, lo que genera inquietud por la posibilidad de transmisión local si el mosquito circula activamente. La enfermedad se caracteriza por fiebre alta y un intenso dolor articular que puede prolongarse durante semanas o incluso meses. En países vecinos ya se reportaron complicaciones graves y fallecimientos asociados.
El contexto climático tampoco ayuda. Las lluvias persistentes y la alta humedad generan condiciones ideales para la proliferación del mosquito transmisor. El agua acumulada en recipientes, neumáticos, patios y espacios abiertos facilita la reproducción del vector, acelerando el riesgo de expansión.
En cuanto a la vacunación contra el dengue, el Ministerio de Salud confirmó que continúa la aplicación en el grupo etario de 19 a 40 años. Además, se solicitaron refuerzos de dosis para localidades limítrofes con Bolivia. Sin embargo, el propio ministro aclaró que la vacuna no es una solución definitiva y que debe complementarse con medidas de prevención y descacharrado.
Desde la Provincia remarcaron que es clave eliminar recipientes con agua estancada, mantener limpios patios y canaletas, utilizar repelente y acudir al médico ante síntomas compatibles como fiebre alta, dolor muscular, dolor detrás de los ojos o erupciones cutáneas. También se pidió evitar la automedicación, especialmente con antiinflamatorios, que pueden complicar cuadros de dengue.
Si bien hasta el momento no hay casos confirmados de dengue en Salta, el antecedente de circulación en Bolivia y el flujo permanente de personas en la frontera norte generan un escenario de riesgo. Las autoridades sanitarias insisten en que los próximos días serán determinantes para evaluar el impacto real del movimiento por Carnaval.
El sistema de salud salteño, que ya viene trabajando bajo fuerte presión por la alta demanda hospitalaria, ahora suma este desafío epidemiológico. La combinación de clima favorable para el mosquito, tránsito fronterizo y situación social compleja obliga a redoblar esfuerzos en prevención y respuesta rápida.
En este marco, hospitales y centros de salud de Orán, Salvador Mazza y Aguas Blancas intensificaron tareas territoriales, controles y campañas de concientización. La estrategia apunta a detectar casos tempranos, aislar focos y evitar que se dispare un brote de gran magnitud.
La provincia atraviesa así un momento de vigilancia extrema. Mientras se espera que se cumpla el período de incubación señalado por las autoridades, el mensaje oficial es claro: reforzar la prevención en cada hogar y acudir rápidamente al sistema sanitario ante cualquier síntoma.
Salta mira con atención lo que ocurre del otro lado de la frontera. Los próximos diez días serán claves para determinar si la advertencia se convierte en realidad o si las medidas adoptadas logran contener la amenaza antes de que el dengue vuelva a golpear con fuerza en el norte argentino.