Los hospitales públicos de Salta atraviesan uno de los momentos más críticos de los últimos años. Las guardias están colmadas, volvieron las camillas en los pasillos y la demanda creció hasta un 85% en comparación con meses anteriores. En medio de la crisis económica que golpea a todo el país, cada vez más personas con obra social optan por atenderse en el sistema público porque no pueden afrontar los costos del sector privado.
Así lo expuso el ministro de Salud de la Provincia, Federico Mangione, quien describió un panorama de fuerte presión sobre hospitales y centros de salud tanto en Capital como en el interior. Según explicó, el incremento en la atención fue sostenido y se aceleró en el último tiempo, llevando a los establecimientos a niveles de ocupación críticos.
La postal se repite en distintos hospitales de Salta: largas filas en las guardias, tiempos de espera prolongados y falta de camas disponibles. El funcionario reconoció que hace varios meses se volvió a registrar la presencia de pacientes en pasillos, una situación que no se veía con tanta intensidad desde los momentos más complejos de la pandemia.
El fenómeno, indicó, está directamente vinculado al deterioro económico. Muchas personas que cuentan con obra social o prepaga ya no pueden cubrir los costos que les exige el sector privado para internaciones o prácticas complejas. En algunos casos, deben realizar depósitos previos que superan ampliamente sus posibilidades económicas. Frente a esa realidad, el hospital público se convierte en la única alternativa.
En Salta, esta migración de pacientes del ámbito privado al público genera un impacto inmediato en la infraestructura y en el recurso humano. Las guardias, que ya trabajan al límite por la demanda habitual, ahora absorben un caudal mucho mayor de consultas, desde patologías leves hasta cuadros de alta complejidad.
A esto se suma un problema estructural: varias obras sociales mantienen deudas con el sistema público por prestaciones realizadas a sus afiliados. Esto implica que los hospitales no solo atienden más pacientes, sino que muchas veces no reciben en tiempo y forma el recupero de esos servicios, lo que agrava la situación financiera.
En paralelo al colapso hospitalario, el Ministerio de Salud confirmó un incremento de casos de tuberculosis en la provincia. Si bien el crecimiento es leve en comparación con años anteriores, la cifra encendió las alarmas por el contexto social.
Actualmente, Salta registra entre 800 y 900 casos activos de tuberculosis. La enfermedad, asociada históricamente a condiciones de vulnerabilidad, mala alimentación y hacinamiento, vuelve a ser motivo de preocupación. En las últimas semanas se detectaron casos en la Alcaidía local tras reforzar controles médicos y digitalizar historias clínicas.
La detección se dio en el marco de un convenio para fortalecer la atención sanitaria en contextos de encierro. El riesgo, según explicaron desde Salud, no solo involucra a los internos, sino también al personal penitenciario y policial, que puede convertirse en vector de transmisión hacia la comunidad si no se realizan controles y tratamientos adecuados.
La tuberculosis es una enfermedad infecciosa que requiere seguimiento estricto. El tratamiento, que se extiende por varios meses, debe cumplirse de manera rigurosa para evitar recaídas y resistencia a los medicamentos. Por eso, desde la cartera sanitaria se reforzaron los mecanismos de control domiciliario para garantizar que los pacientes completen la medicación.
El aumento de casos también se inscribe en un escenario nacional donde distintas provincias reportan un crecimiento vinculado a la caída del poder adquisitivo y al empeoramiento de las condiciones de vida. En Salta, donde existen zonas con alta vulnerabilidad social, la preocupación es aún mayor.
Otro foco de alerta es el dengue. Con la cercanía del carnaval y el tradicional movimiento de personas hacia Bolivia, el Ministerio de Salud advirtió que en las próximas semanas podría registrarse un incremento de casos si no se refuerzan las medidas preventivas. La combinación de altas temperaturas, circulación viral y tránsito fronterizo configura un escenario delicado para la provincia.
A este panorama se suma la falta de especialistas en áreas críticas. El ministro reconoció que ya comenzaron a evidenciarse dificultades en especialidades como oncología y terapia intensiva, dos sectores clave para la atención de patologías complejas. La escasez de profesionales no es exclusiva de Salta, pero en una provincia extensa y con localidades alejadas de los grandes centros urbanos, el impacto se siente con mayor fuerza.
Como respuesta, el Gobierno provincial impulsa herramientas tecnológicas para ampliar la cobertura. Entre ellas, la puesta en marcha del hospital digital Safesa, presentado como el primero en su tipo en Argentina. Este sistema permite realizar consultas remotas con especialistas y avanzar en diagnósticos a distancia, especialmente en pacientes con enfermedades crónicas como diabetes o en el área pediátrica.
En cuanto a la formación de nuevos profesionales, desde Salud destacaron el aporte de la carrera de Medicina de la Universidad Nacional de Salta, que en los últimos años incrementó la cantidad de egresados. Según datos oficiales, un alto porcentaje de los nuevos médicos decide quedarse a ejercer en la provincia, lo que representa una esperanza a mediano plazo para reforzar el sistema sanitario local.
Sin embargo, la coyuntura actual impone desafíos urgentes. Con un presupuesto ajustado y una demanda creciente, la gestión sanitaria debe garantizar cobertura en un contexto donde los recursos no alcanzan para cubrir todas las necesidades.
La combinación de crisis económica, aumento de pacientes con obra social en hospitales públicos, crecimiento de enfermedades como la tuberculosis y amenaza de brotes de dengue configura un escenario complejo para la salud pública en Salta. Las autoridades reconocen la presión, mientras trabajadores sanitarios redoblan esfuerzos para sostener la atención en medio de guardias abarrotadas y un sistema que funciona al límite.
En una provincia donde el hospital público es históricamente un pilar para miles de familias, el desafío será evitar que la saturación se transforme en colapso estructural. La demanda no deja de crecer y el sistema sanitario salteño enfrenta una de las pruebas más exigentes de los últimos años.