Marcus Thuram, delantero del Inter de Milán, dejó al descubierto un lado poco conocido de su experiencia en el Mundial de Qatar 2022: la final que enfrentó a Francia contra Argentina quedó completamente borrada de su memoria. En una entrevista reciente, el futbolista confesó que, pese a haber sido protagonista de uno de los partidos más importantes de su carrera, no conserva ningún recuerdo de ese encuentro.
“De la final no tengo ni un recuerdo. Cero”, reconoció Thuram, detallando la intensidad emocional que le generó aquel partido. Mientras otros encuentros quedan grabados con lujo de detalles, esta definición se le esfumó, como si un velo emocional le hubiera impedido retenerla.
El delantero relató que ingresar al Estadio Lusail y encontrarse con la masiva presencia de hinchas argentinos generó una sensación de localía para el rival. “Parecía que estábamos jugando en Argentina”, explicó, describiendo cómo la presión del público influyó en el desarrollo del partido.
A pesar de las dificultades, el equipo francés tenía un objetivo claro: defender la corona conseguida en Rusia 2018 y levantar la Copa del Mundo por segunda vez consecutiva. Sin embargo, la serie de penales terminó con la victoria argentina, dejando un sabor amargo difícil de superar.
Thuram jugó un papel activo en la remontada de Francia durante el partido, asistiendo a Kylian Mbappé para el segundo gol que llevó el encuentro al alargue. Pero incluso ese momento decisivo no permanece en su memoria, algo que el propio delantero reconoce como un signo de la carga emocional que le dejó la derrota.
El caso de Thuram no es aislado. Otros jugadores franceses, como Randal Kolo Muani, también arrastran la frustración de aquella final. El ex Eintracht Frankfurt recordó un mano a mano clave que falló y que podría haber cambiado la historia del partido, dejando en evidencia cómo un solo instante puede marcar la carrera de un futbolista.
El Mundial de Qatar 2022 quedó registrado en la historia por la intensidad de sus partidos y la épica definición en penales, pero para algunos protagonistas, la dimensión emocional de esa noche convirtió el resultado en un recuerdo imposible de digerir completamente.